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La mejor forma de esquivar los vaivenes de la Bolsa es mantener una cartera de inversión bien diversificada. Sin perder rentabilidad, los particulares pueden invertir en distintos mercados y en activos de diferente riesgo.
Para ello, hay que determinar la estrategia de inversión más adecuada a las circunstancias personales de cada uno. Los tres factores que determinan el perfil de un inversor son su situación personal, el plazo al que piensa invertir y qué nivel de riesgo está dispuesto a aceptar.
Un inversor conservador
Este tipo de inversiones de reducido riesgo da una mínima rentabilidad
Teme el riesgo
Renta Fija a corto plazo
- Letras del Tesoro
- Pagarés de empresas
Renta Fija a largo plazo
- Bonos del Estado
- Obligaciones del Estadov
Un inversor moderado
Diversifica la inversión, por lo que reduce el riesgo y aumenta la rentabilidad
Menor Temor al riesgo
Renta Fija a corto
- Letras del Tesoro
- Pagarés de empresa
- Renta Fija a largo plazo
- Bonos del Estado
- Obligaciones del Estado
- Renta Variable
- Acciones
- Fondos de Inversión
Un inversor agresivo
Apuesta por una inversión más arriesgada en renta variable en detrimento de la renta fija
Asume el máximo grado de riesgo para obtener la máxima rentabilidad
- Renta Variable
- Acciones Bolsa española
- Acciones Mercados internacionales
- Fondos de Inversión
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