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12 de abril de 2002, 16h24
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Rato, Darwin y los fondos
Por
MorningStar.es
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La confirmación por parte del gobierno de la próxima eliminación del pago de impuesto al cambiar de un fondo a otro aumentará la competencia entre los distintos fondos y hará más necesaria la labor de asesoramiento financiero.
Ya está oficialmente confirmado. El Ministro de Economía, Rodrigo Rato, anunció que eliminará la tributación por pasar de un fondo a otro aunque aún queda por determinar cuándo y cómo se pondrá en práctica.
La noticia, cómo ya lo indicábamos en el comentario de la semana anterior, es positiva para el sector en su conjunto ya que vuelve a despertar el interés de los inversores por este instrumento de ahorro y sobre todo fomenta una necesaria y saludable competencia dentro del sector.
La eliminación de este pago de impuesto liberará a muchos partícipes de la situación de cautividad fiscal en la que se encuentran y supondrá un importante incentivo para buscar los mejores fondos dentro de cada categoría. La labor de selección y asesoramiento en materia de fondos de inversión adquirirán en este sentido una importancia crucial.
El partícipe ya no tendrá ningún reparo (aunque habrá que estar atento a los posibles aumentos en las comisiones de reembolso) en cambiar de un fondo a otro si este no responde a sus expectativas o si se comporta peor que sus competidores.
De ahí mi referencia a Charles Darwin, el creador de la teoría del origen y transformación de las especies. Este científico sostuvo que todas las formas de vida (los fondos también tienen vida propia; no son elementos estáticos) se van desarrollado a través de un lento proceso de selección natural. Así, por ejemplo, sólo los animales más fuertes o más rápidos sobreviven mientras que los otros van lentamente desapareciendo. Además esas características van transmitiéndose de generación en generación con el resultado de que cada generación mejora con respecto a las anteriores.
Este mismo proceso es el que podría (¿o debería?) producirse en el mundo de los fondos de inversión con esta reciente decisión en materia tributaria. En principio, deberían ser los mejores fondos los que deberían atraer los mayores flujos de dinero. A su vez, este proceso de selección debería, siempre según la teoría de Darwin, incrementar la calidad de la gestión en el conjunto del sector. Todos saldríamos beneficiados.
Sin embargo, en la práctica, la dificultad reside en diferenciar los fondos “buenos” de los fondos “malos”. La respuesta no es tan simple como pueda parecer. Como hemos explicado en varias ocasiones, no basta, por ejemplo, con comparar las rentabilidades obtenidas por un determinado fondo respecto a sus competidores.
Aunque los fondos más rentables serán probablemente los más demandados (lo son ahora y lo serán más tras el cambio fiscal), la selección por rentabilidad no es la más eficiente.
Como siempre hay que considerar el riesgo incurrido por el gestor. Pero, incluso el tener en cuenta estos aspectos de rentabilidad y riesgo (es decir, el rating o el número de estrellas que reciben los fondos), puede no ser suficiente para una buena elección. Hay otros aspectos a incorporar en la selección del mejor fondo: el objetivo, el plazo, el nivel de riesgo tolerable, la cartera del fondo, la otras inversiones ya realizadas, la situación patrimonial y familiar, y un largo etc.
En definitiva, la tarea del asesor financiero, ya sea “online” o “offline”, directamente en las oficinas o por teléfono, será fundamental para seleccionar los “mejores” fondos para cada cliente. También lo es ahora, evidentemente, pero su importancia, en un ambiente de mayor competencia y mayor complejidad para los fondos, experimentará sin duda un salto cualitativo y cuantitativo importante.
Su éxito, o lo que es lo mismo la satisfacción de su cliente, dependerá en gran medida de las herramientas que disponga para diferenciar, comparar, analizar, seleccionar y recomendar los mejores fondos en cada momento. Por supuesto, también habrá una selección natural entre los asesores financieros.
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