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10 de mayo de 2002, 13h14
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La M de TMT
Por
MorningStar.es
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Cuando hablamos del sector TMT muchas veces pensamos en las empresas tecnológicas o de telecomunicación. Pero este sector también engloba a los medios de comunicación muy de moda estas últimas semanas en las crónicas bursátiles. Es la M de TMT.
La gran noticia de esta semana en nuestro país ha sido el anuncio de fusión entre Canal Satélite Digital y Vía Digital, las dos plataformas de televisión de pago. Pero últimamente el sector de medios de comunicación no sólo está en plena ebulición en nuestro país sino en todo el Viejo Continente. Hace un par de días, en Alemania, la filial de televisión de pago del grupo mediático Kirch se declaraba en suspensión de pagos con una deuda de casi 1.000 millones de euros. Lo mismo le ha ocurrido a ITV Digital en Gran Bretaña.
La crisis televisiva también está dejando su huella en los mercados bursátiles con caídas espectaculares, de más del 20% en lo que vamos de año, para el índice Dow Jones Eurostoxx Media.
El sector parece estar sufriendo su particular burbúja financiera por las estratosféricas cantidades de dinero pagadas por los derechos televisivos del fútbol...
Hablando de fútbol, el sector TMT en general sigue teniendo sus más acalorados hinchas (algunos dirían sus “ultras”) pero también sus más fervientes detractores. La pasión y el odio que desata este sector entre los inversores es comparable al que despierta el fútbol en nuestra sociedad.
Los argumentos que esgrimen unos y otros son conocidos de todos y desde hace tiempo. Los detractores de los valores tecnológicos ponen de manifiesto las elevadas valoraciones del sector, la falta de visibilidad en los resultados futuros, el alto endeudamiento que siguen soportando las compañías y la débil inversión empresarial (por citar algunos de ellos).
Los partidarios del sector, por su parte, advierten que este ya ha sufrido una purga “injustificada” (el Nadasq, por ejemplo, ha recortado casi un 70% desde sus máximos en marzo del 2000) y que los indicios de recuperación macroeconómica se trasladarán tarde o temprano a los resultados empresariales y a los niveles de inversión en tecnología.
Esta misma semana hemos tenido un claro ejemplo de las pasiones y odios que transmite el sector. El miércoles, unos resultados mejor de lo esperado por parte del gigante Cisco desataba la euforia de los inversores que impulsaban al Nasdaq casi un 8%, una de las mayores subidas de los últimos diez años. En Europa, por el contrario, los inversores siguen cebándose con las telecomunicaciones cuyo índice acumula caídas importantes en lo que vamos de mes.
Al igual que muchos equipos de fútbol, las operadoras de telecomunicación no sólo están endeudadas hasta las cejas (algunas más que otras, lo admito) sino que están viviendo momentos críticos. Los clubes de fútbol, porque estamos a un partido del final de la liga y muchos se juegan este domingo el ascenso, la permanencia o el participar el año que viene en competiciones europeas. Las “telecos”, porque las señales contradictorias sobre este inicio de recuperación económica dejan despistados a analistas e inversores.
La diferencia es que los aficionados pronto saldrán de dudas mientras que a los inversores en TMT me temo (viendo las volatilidades de los fondos del sector, en torno al 50%) que todavía les queda rato por sufrir. En todo caso, las TMT como el fútbol, no son recomendables para cardiácos.
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