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5 de julio de 2002, 14h43
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¿Están realmente caras las bolsas?
Por
MorningStar.es
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Uno de los grandes debates en la actualidad es saber si las bolsas están caras o baratas. Aunque los bajistas esgriman el argumento de que los grandes índices del mercado cotizan en niveles de ratio PER muy por encima de sus medias históricas, como siempre en materia bursátil, no hay una respuesta única que nos saque de dudas.
Es francamente curioso cómo el mercado puede suscitar opiniones tan dispares por parte de analistas, inversores, economistas, políticos,... No es un fenómeno reciente. Siempre ha sido así y siempre será así. Forma parte de la propia naturaleza de los mercados en la que la formación de los precios responde a opiniones contrarias: unos quieren comprar y otros quieren vender, unos piensan que un determinado valor está caro y otros que está barato. Además, colmo de la confusión, siempre es posible encontrar argumentos sólidos y fundamentados que sostengan las ideas de unos y de otros, de los alcistas y de los bajistas.
Resulta, por lo tanto difícil para el pequeño inversor, al que le llegan todas estas opiniones, conformarse una imagen clara sobre la evolución de los mercados. Incluso, paradójicamente, es precisamente cuando el peso de los argumentos se inclina de manera exagerada hacia un lado de la balanza que el mercado aprovecha para hacer justamente lo contrario.
Hoy en día, se respira en el ambiente inversor un cierto pesimismo respecto a la marcha de los mercados (aunque, desde luego, no del lado de las gestoras de fondos como demuestra nuestra última encuesta mensual – éstas, evidentemente, son parte interesada en el negocio). Lo cierto es que a los bajistas no les faltan argumentos para apoyar su tesis: dudas sobre la fortaleza de la recuperación económica, escándalos financieros, debilidad del dólar,... A todos estos puntos, también conviene decir que los alcistas tienen argumentos con los que responder.
Respecto a los fraudes contables, por ejemplo, no cabe duda de que son malas noticias para los mercados ya que supone otro golpe a la confianza de los inversores. Pero la parte positiva es que, por lo menos, se están destapando estos casos y que las autoridades tanto políticas como financieras parecen dispuestas a ir al fondo, caiga quién caiga. Aunque esta purga puede dolorosa a muy corto plazo, a medio y largo plazo los efectos serán positivos... como en cualquier proceso regenerador.
En cuanto a la debilidad del dólar, se trata precisamente de esto: de una debilidad o de un reajuste gradual de cotizaciones (esperado o anticipado, por cierto, desde hace bastante tiempo por los analistas). No estamos ante un crash de la divisa norteamericana. Ni el dólar es el peso argentino; ni el sistema financiero americano se parece de lejos al japonés.
Pero, quizá, la cuestión más problemática del debate entre alcistas y bajistas es la de la actual valoración del mercado. Muchos son los analistas que, con razón, indican que los niveles que han alcanzado las bolsas en términos de PER o ratio precio sobre beneficio están muy por encima de su media histórica. El argumento es poco discutible. Los ratios que manejan los especialistas para un índice como el S&P 500 se sitúan, por ejemplo, por encima de los 40 mientras que la media histórica (por lo menos según mis propios cálculos desde enero de 1960) está en apenas 17 (nota del autor: cuanto más bajo sea el ratio PER más baratas están las bolsas, según este criterio).
Por lo tanto, si nos atenemos a este indicador, el S&P 500 estaría en efecto extremadamente sobrevalorado. Más aún, desde 1960, nunca ha estado tan caro como ahora. Si el inversor tuviera que basar sus decisiones de inversión mirando exclusivamente este criterio, no le quedaría otra opción que vender sus fondos de acciones y refugiarse en liquidez o fondos monetarios hasta que las valoraciones vuelvan a sus niveles medios históricos.
Pero, como siempre ocurre en materia de análisis financiero, no existe un pensamiento único. Primero, algunos analistas no creen que el PER regrese a su media histórica de largo plazo simplemente porque las volatilidades actuales y los niveles de tipos de interés no son los del pasado. Luego, hay gestores de fondos que, aun admitiendo que los PER se encuentran en niveles elevados, también destacan el hecho de que existen otros criterios que no apuntan precisamente a unas bolsas sobrevaloradas. Uno de estos criterios es, por ejemplo, el “Equity Bond Yield Ratio” que compara lo caro o lo barato que están las acciones respecto a los bonos. Según Chris Taylor, director de renta variable europea de Schroders (Londres: SDR.L - noticias) , este indicador estaría ahora mismo en terreno de compra. Ahora bien, también indica que eso no significa necesariamente que las bolsas vayan a subir a partir de este momento exacto. Es posible que el mercado siga cayendo, precisa..
En todo caso, el inversor que hubiera utilizado el PER cómo criterio para sus decisiones de inversión hubiera obtenido resultados bastante decepcionantes. En efecto, el que hubiera comprado y vendido en bolsa fijándose en si el PER está por debajo o por encima de su media histórica hubiera conseguido una rentabilidad de apenas el 4% anual (de enero de 1960 a mayo de este año) frente a una rentabilidad del 7% anual si no hubiera hecho absolutamente nada y mantenido su inversión desde el inicio.
Con esto quiero decir que intentar anticipar los movimientos de los mercados, incluso utilizando un indicador fundamental que pretende medir si las bolsas están caras o baratas, es extremadamente difícil y no siempre se consigue con ello los mejores resultados.
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