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30 de agosto de 2002, 15h43
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¿Bonos o acciones?
Por
MorningStar.es
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Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los inversores es la de saber si es el momento propicio para invertir en fondos de acciones o en fondos de obligaciones.
Debo admitir que hay argumentos que apoyan cualquiera de estas dos opciones. Hoy en día, y pese a los bajos tipos de interés en la zona euro, los fondos de renta fija siguen siendo atractivos para el partícipe debido a su menor riesgo. No digo que el que suscriba un fondo de obligaciones siempre obtendrá ganancias. La experiencia del año 94 está ahí para recordarnos que si se producen subidas de tipos, éstas repercutirán negativamente en los fondos de obligaciones. Pero, en todo caso, las pérdidas serán menores que las que puedan sufrir los fondos de acciones. Por otra parte, la inflación se encuentra actualmente bajo control lo que también limita el potencial de pérdida para los fondos de renta fija.
Más difícil parece, en estos momentos, aportar motivos a favor de la renta variable. Existe el clásico argumento de que a largo plazo las acciones son más rentables que los bonos. Y es cierto. Pero parece que ya no convence a los inversores, sobre todo a aquellos que acumulan abultadas pérdidas en bolsa. Prefiero, por lo tanto, utilizar el argumento avanzado por uno de los gestores más emblemáticos de EEUU, Bill Miller (el único que en los últimos 11 años ha conseguido batir año tras año al índice S&P 500 (^GSPC - noticias) ).
En una reciente entrevista, afirma que ni él ni nadie puede predecir cuándo el mercado tocará suelo pero, en su opinión, hay elementos que indican que estamos en un proceso de “formación de suelo”. Apoya su opinión en la duración de la caída (similar a la de la crisis del 73-74), en los altos niveles de pesimismo, en la fuerte salida de dinero de los fondos y en la disminución de la participación del público en los mercados. Pero también se apresura a indicar que a los niveles actuales la bolsa no constituye una oportunidad de oro aunque sí se pueden obtener rentabilidades aceptables (de entre el 6 y el 8% anual estima).
En conclusión, y para contestar a la pregunta que da título a este artículo, creo que en la actualidad el inversor no debería ver la inversión en acciones y en obligaciones como excluyentes sino todo lo contrario. El partícipe ganaría mucho en diversificar entre estas dos opciones, eso sí, eligiendo la mejor combinación que se adapte a su perfil.
Artículo publicado originalmente en el diario DEIA el 25 de agosto de 2002
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