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10 de enero de 2003, 10h11
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El mejor consejo para 2003
Por
MorningStar.es
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Incertidumbre y volatilidad es probablemente lo que caracterizará a los mercados en este nuevo año 2003. En este ambiente enrarecido, el consejo más sensato y útil que podemos hacer llegar a los partícipes de fondos es que diversifiquen sus ahorros.
Acabamos de dejar atrás un año 2002 pésimo para las bolsas, en el que el IBEX 35 (Madrid: ^IBEX - noticias) , por poner un ejemplo, ha encajado una pérdida del 28%, marcando el peor registro de su historia. Con este es ya el tercer año consecutivo de caídas para la renta variable y el tercero consecutivo de ganancias para la renta fija, una situación que no ocurría desde hace décadas. Pero esto es el pasado y lo que interesa ahora a los inversores es lo que puede dar de sí este nuevo año 2003.
Aunque en el apartado de las previsiones hay para todos los gustos, lo cierto es que los analistas se muestran, en general, moderadamente optimistas respecto a la renta variable. La economía mundial y, en particular, la norteamericana debería recuperarse y los resultados empresariales mejorar. Un panorama, en definitiva, favorable para los fondos de renta variable, más aún si tenemos en cuenta que los tipos de interés se encuentran en mínimos históricos.
El problema es que estas previsiones se hacen con un alto grado de incertidumbre. Mucho va a depender, en efecto, de cómo se resuelva el conflicto – cada vez más inevitable - entre Estados Unidos e Irak y del impacto que tendrá sobre los precios del crudo. El comportamiento de los consumidores norteamericanos, sobre cuyas espaldas reposa dos tercios del Producto Interior Bruto de Estados Unidos, es también otra de las grandes incertidumbres para el año que viene. En lo que sí coinciden prácticamente todos los expertos es en señalar que este año 2003, al igual que el 2002, estará marcado por una elevada volatilidad en los mercados.
Un consejo salomónico
En un ambiente de gran incertidumbre y volatilidad como el que probablemente tendremos durante este año, pero con la esperanza de que las bolsas vuelvan a dar alegrías a los inversores, el mejor consejo que podemos darles es que diversifiquen sus carteras en renta variable y renta fija. Esta es, sin duda, la lección que deberíamos sacar de lo ocurrido no sólo durante el 2002 sino también durante los últimos tres años.
Evidentemente, el tener una cartera diversificada no nos asegura obtener rentabilidades positivas pero sí nos permite limitar el riesgo. Al mismo tiempo, el tener una cartera diversificada es la única manera de adelantarse a los mercados sin asumir el riesgo de equivocarse por completo.
Por supuesto, cuanto mayor sea la diversificación (no sólo por tipo de inversión sino también por regiones, sectores, estilos de inversión, gestoras) más protegido estará, en principio, el partícipe. Pero, quizás una de las formas más prácticas y efectivas de diversificar una cartera aunque, curiosamente, una de las menos utilizadas por los inversores es la de hacer aportaciones periódicas a fondos de inversión. De esta forma, el inversor consigue tres objetivos.
Primero, atenuar la volatilidad de su cartera. Segundo, el hecho de realizar aportaciones periódicas a un determinado fondo de inversión permite disminuir el riesgo de elegir el peor momento para invertir los ahorros, riesgo que existe si uno decide invertirlos todo de golpe. Por último, el inversor que invierte una determinada cantidad periódicamente también elimina el aspecto emocional que acompaña el participar en los mercados. Siempre invertirá la misma cantidad de dinero, independientemente de su estado de ánimo o de las previsiones bursátiles que tanto han fallado a lo largo de estos últimos años.
En definitiva, diversificar sus ahorros no es quizá el consejo más original que pueda recibir el inversor de cara a este nuevo año 2003, pero sí el más útil.
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