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22 de enero de 2004, 18h15
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Lecciones para el 2004
Por
MorningStar.es
Repasando los acontecimientos que marcaron el año 2003 – guerra en Irak, debacle del dólar, escándalo en el mercado de fondos en Estados Unidos, virus de la neumonía atípica en Asia, etc - ¡quién hubiera dicho que el ejercicio iba a ser uno de los mejores para el sector de fondos de inversión en nuestro país!
Tanto en lo que respecta a incremento de patrimonio como a rentabilidades conseguidas el año puede catalogarse como excelente. Dicho esto, hay lecciones importantes que podemos sacar del comportamiento de los fondos en el ejercicio pasado.
No confíe ciegamente en los analistas
La primera de ella es que es ilusorio intentar adivinar cuál puede ser el comportamiento de los mercados. A principios del 2003, ningún analista, ni el más optimista, pensaba que las bolsas podían alcanzar rentabilidades superiores al 20%, que los fondos de bonos en dólares podían registrar pérdidas superiores al 10% (tras un año 2002 negativo para esta clase de fondos) o que la renta fija de la zona euro podía ofrecer ganancias por cuarto año consecutivo.
En realidad, si miramos las previsiones que hicieron las gestoras de fondos hace exactamente un año, eran minoría las que apostaban por los valores de pequeña capitalización frente a los blue chips (los fondos “small caps” han batido ampliamente a los fondos “large caps”), el yen japonés era la divisa menos preferida por los gestores (la divisa nipona no lo ha hecho tan mal respecto al euro, retrocediendo en torno a un 6% mientras que el gran perdedor ha sido el dólar estadounidense con un retroceso del 17%) y casi nadie creía en la recuperación de Latinoamérica (los fondos de acciones de esta región fueron, sin embargo, los más rentables del 2003).
Hoy en día, si tuviéramos que hacer caso al consenso de los analistas deberíamos olvidarnos de los fondos de renta fija e invertirlo todo en fondos de renta variable. La inmensa mayoría de ellos considera, en efecto, que el año 2004 será un buen año para la renta variable (aunque, eso sí, matizan que las rentabilidades serán inferiores a las obtenidas en el 2003) y que lo más probable es que los tipos de interés suban, lo que afectaría negativamente a los fondos de obligaciones. Coincido en que este es el escenario más probable. Pero eso no significa que haya que abandonar, por completo, los fondos de renta fija (estos cumplen una función importante en cualquier cartera de inversión) o que haya que asumir más riesgo de lo deseado en fondos de renta variable. Los mercados suelen sorprendernos para bien o para mal y raras veces coinciden con la opinión de la mayoría.
No extrapole las rentabilidades pasadas
La evolución del patrimonio experimentado por las distintas categorías de fondos a lo largo del 2003 también demuestra, como cada año, que los pequeños inversores tienen tendencia a colocar su dinero en aquellos tipos de fondos que mejores rentabilidades presentan a corto plazo. Es muy probable, por lo tanto, que en los próximos meses, asistamos a entradas masivas de dinero en los fondos de renta variable y reembolsos netos en los fondos de renta fija (especialmente los monetarios).
El consejo que conviene dar aquí es el de siempre: no base sus estrategias de inversión en función de las rentabilidades pasadas. Las categorías de fondos que han destacado en un determinado año, no tienen por qué seguir comportándose bien al año siguiente. Un partícipe que hubiera seguido este patrón de inversión hubiera colocado, en 2001, su ahorro en fondos de renta fija dólar para perder en el 2002 un 8% en términos medios; ese mismo año hubiera cambiado sus inversiones a fondos de renta fija euro (fueron los fondos más rentables del 2002) y se hubiera perdido la recuperación de los fondos de renta variable en el 2003.
Diversifique sin asumir riesgo divisa
Otra de las lecciones que podemos sacar del año 2003 es que, a pesar de que los fondos invertidos en el área dólar han tenido un mal comportamiento, ha sido posible sacar provecho de la diversificación.
Un buen ejemplo lo podemos encontrar en los fondos de renta fija. El inversor español acostumbra invertir en fondos de renta fija euro con fuerte peso en deuda pública. Esta categoría, no obstante, ha obtenido rentabilidades más bien discretas (de poco más del 2% de media), comparadas con las de los fondos de alto rendimiento de deuda corporativa también en euros (cercanas al 20% de media).
En el caso de fondos de renta variable, una diversificación hacia fondos de acciones de la zona euro pero invertidos en pequeños valores también hubiera proporcionado una rentabilidad adicional sin por ello asumir riesgo con la divisa.
Reequilibre su cartera
El inicio de un nuevo año también es un buen momento para readaptar su cartera de inversión. Hay dos maneras de proceder a esta redistribución de activos. En primer lugar, uno puede readaptar los porcentajes invertidos en renta fija y renta variable en función de su objetivo y horizonte de inversión. Si a principios del 2003 su idea era tener una cartera invertida un 60% en acciones y un 40% en obligaciones, con la revalorización que han experimentado los fondos de renta variable, es muy probable que su cartera tenga ahora una distribución más bien del tipo 70% acciones- 30% obligaciones. Aproveche la ocasión para reequilibrar su cartera traspasando parte de sus fondos de renta variable a fondos de renta fija. También puede utilizar su nuevo ahorro para efectuar ese reequilibrio de cartera.
En segundo lugar, tanto en la parte de renta variable como de renta fija de su cartera habrá fondos o tipos de fondos que lo hayan hecho muy bien respecto a otros (caso de los fondos de acciones emergentes o de bonos de alta rentabilidad). No sería, por lo tanto, mala idea traspasar parte del dinero de esos fondos que mejor lo han hecho hacia aquellos otros que han tenido un evolución más discreta (como por ejemplo, los fondos invertidos en el área dólar).
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