La subida del precio del petróleo es una mala noticia, en general, para todos los ciudadanos. Natalia Aguirre, analista de de Renta 4, asegura que una de sus principales repercusiones negativas se nota sobre el IPC, que está subiendo debido a la escalada del crudo. En Europa, la inflación ha subido cuatro décimas en los últimos doce meses, sobre todo por la fuerte trayectoria alcista del petróleo, según asegura. En España, por ejemplo, se ha notado claramente el encarecimiento ya que se ha pasado de registrar un IPC en un nivel cómodo y satisfactorio, como era el del 2,2% (en el que se situaba en agosto) a subir hasta el 2,7% en septiembre. David Vegara, secretario de Estado de Economía, ha reconocido incluso que a final de año podría terminar en el 3%. Pero ¿cómo afecta este incremento sobre la economía doméstica?
La primera repercusión se aprecia a la hora de pagar las gasolinas. Desde comienzos de año, el precio de la gasolina súper de 95 octanos se ha encarecido un 7,5%, mientras que el gasóleo ha subido un 8,4%. En concreto, según el último Boletín de la Unión Europea en octubre el litro de gasolina se compraba a una media de 1,066 euros por litro, un 1,05% más que en septiembre. El litro de gasóleo se cambió por 1,004 euros, un 3,2% más que el mes anterior. Desde la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) aseguran que la escalada del oro negro "afecta a todos los sectores", ya sea en su proceso de manufacturación como en el de distribución, lo que encarece el precio final del producto cuando llega a manos del consumidor.
Mientras que las empresas petroleras se benefician de la subida del petróleo, ya que sus ingresos aumentan considerablemente, otras muchas sociedades ven cómo sus márgenes de negocio caen cuando el crudo sube. Es el caso de las aerolíneas, que utilizan los derivados del petróleo como combustible, las empresas eléctricas o las de distribución. A los ciudadanos les afecta la subida del petróleo en su relación con este tipo de empresas, ya que las sociedades suelen subir los precios para compensar la escalada de la materia prima. Las aerolíneas, por ejemplo, siempre que el petróleo comienza a subir por encima de las expectativas que tienen marcadas en sus presupuestos anuales, aplican un recargo por combustible en los viajes, que puede oscilar entre los 12 y los 30 euros. Igualmente, las empresas de transporte por carretera también suelen incrementar sus precios en etapas de cotización alcista del petróleo.
Además, la incertidumbre que genera un petróleo caro sobre los mercados de valores hace que las empresas de los sectores mencionados sean más vulnerables a sufrir caídas en bolsa.
¿Cómo se fija el precio de la gasolina?
En España, el indicador de referencia que utilizan las empresas petroleras para fijar sus precios es la cotización internacional de los productos petrolíferos refinados. Para ser más exactos, las empresas que comercializan gasolina y gasóleos en España toman como referencia los precios de los derivados del petróleo que se fijan en los puertos de Rotterdam y Génova, y que se publican diariamente en la web especializada Platt´s (proveedor mundial de información sobre productos energéticos: www.platts.com). En concreto, se toman como referencia los precios que se fijan en el mercado Intercontinental Exchange de Londres, que refleja los precios del barril de Brent y sus derivados. En este caso, los precios han alcanzado en las últimas semanas los 86 dólares por barril.
Sin embargo, hay que diferenciar esta modalidad de petróleo (de referencia en Europa), con la modalidad West Texas Intermediate, que es la más utilizada en Estados Unidos. Su cotización es distinta. De hecho, en los últimos días este tipo de petróleo ha superado los 90 dólares.