En un año marcado por la disparidad de los precios de los alimentos, a causa de las intensas heladas y la escasez de productos, la situación se está repitiendo una vez llegado el periodo estival.
Algunos alimentos como las judías, los tomates y los pimientos han subido su precio hasta un 65%, y eso que el Índice de Precios al Consumo (IPC) interanual sólo ha subido algo más del 3%, lo que supone que ciertos alimentos básicos lo han hecho hasta un 31,1%, es decir, diez veces más.
Los productos que más se han encarecido, con respecto a julio del pasado año, son la pescadilla, el boquerón, los pimientos, las judías verdes y los tomates. Los que menos, las gambas, las patatas y el pollo entero, que han mantenido su precio.
Los expertos consideran que la principal causa de esta subida son las condiciones climatológicas de este año, especialmente el frío del invierno, que arrasó varias producciones. Sin embargo, son muchos los que creen que los mayoristas y detallistas aprovechan la enorme demanda en verano, especialmente la procedente de la restauración y hostelería, para encarecer sus precios y obtener importantes beneficios.
No obstante, se espera que el precio de los alimentos básicos baje en septiembre. Hasta ese momento, es totalmente recomendable controlar el coste de los productos que más se consumen durante estas vacaciones: tomate, pimiento, lechuga, cebolla, berenjena, pepino, acelga, manzanas, melones, sandías, boquerón, anchoa y pescadilla.
Diferencias entre ciudades
Además de contemplar la subida generalizada en el precio de los alimentos, los usuarios han de saber que el incremento puede variar, considerablemente, entre diferentes ciudades. Así, la Universidad Complutense de Madrid, a petición del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, ha realizado un estudio sobre los precios de la distribución alimentaria. Las principales conclusiones obtenidas en este trabajo son:
- La carne vale un 7,5% más en Extremadura que en Salamanca, la provincia más barata.
- Bilbao y San Sebastián aparecen entre las más caras en la mayoría de los productos.
-La principal disparidad entre ciudades la encontramos en los pescados, pues los más económicos se encuentran en Huesca y los más caros en San Sebastián, con un 35% más de diferencia. Le siguen Pontevedra y Barcelona.
-En cuanto a las frutas y verduras, las zonas más baratas son Huesca, Santa Cruz de Tenerife y Córdoba. Las más caras resultan Pamplona y La Coruña.
-En lo que se refiere a los productos cárnicos, las provincias más caras son Tarragona y Castellón, mientras que las más económicas son Pontevedra, Salamanca, Huesca y Orense.
-Las diferencias son muy pocas en lo que a alimentación envasada se refiere. Aún así, La Coruña y Ciudad Real son las ciudades donde este tipo de productos son más económicos, mientras que Bilbao y Las Palmas presentan un incremento en el precio del 7%.
Con todos los datos obtenidos, concluimos que las zonas españolas con precios más económicos responden a un tipo medio en cuanto a población y renta per cápita se refiere. De todas formas, y aún viviendo en estas ciudades, conviene revisar el precio de los productos de verano, pues pueden alcanzar cifras realmente desorbitadas.