Debido a la importancia de los márgenes que aplican las compañías petroleras dentro de la economía de cualquier país, el Gobierno acaba de pedirles a las españolas que los reduzcan y rebajen sus precios.
Se trata de un esfuerzo demandado a la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP) para controlar el impacto alcista del crudo en el precio del carburante. Sin embargo, el Ejecutivo no se plantea llevar a cabo una rebaja en los impuestos sobre hidrocarburos.
El ministro José Montilla se ha reunido recientemente con los distribuidores y productores petroleros para trasmitirles un claro mensaje: la necesidad de realizar un sacrificio de márgenes para ayudar a paliar los efectos del alza constante de los precios. Además, les ha recomendado que apliquen de forma veloz las rebajas del crudo con respecto a las cotizaciones mundiales. Por el contrario, les ha pedido que ralenticen la implantación de las subidas.
Esta propuesta, presentada ante la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP), no es otra cosa que una medida más para que el impacto alcista del crudo en el precio del carburante sea menor. Una petición que ha sido motivada principalmente por dos razones: los efectos perjudiciales para la actividad productiva y el impacto negativo en los consumidores y la economía doméstica.
A la reunión asistieron representantes de las principales petroleras que operan en nuestro país. Concretamente, contó con la asistencia de Pedro Fernández Frial (Repsol YPF), el presidente de la AOP, Dominique de Riberolles (Cepsa), y Juan Martín Alcobendas (Galp). Tras intercambiar opiniones, Montilla ha reconocido haber encontrado comprensión y buena disposición en los operadores.
En realidad, la situación de cada una de estas empresas es diferente, pues no todas tienen los mismos márgenes. Recordemos que los precios de los hidrocarburos están liberalizados, una práctica a la que se suma una alta fiscalidad de los carburantes y unas cotizaciones mundiales caracterizadas por un crecimiento constante durante más de un año. Todas estas premisas provocan una situación real en la que los márgenes sólo pueden situarse sobre los 8 céntimos por litro en el caso de la refinadoras, y entre 0,5 y 1 céntimo en las estaciones de servicio.
Este hecho supone a su vez otro problema, ya que en España existen refinadoras y existen comercializadoras, por lo que no todas las compañías pueden reaccionar del mismo modo. Por tanto, cabe esperar una respuesta desigual ante este problema.
Durante las conversaciones mantenidas, el ministro aprovechó para poner en conocimiento de las empresas petrolíferas una nueva sugerencia: una mayor inversión en refino, investigación y desarrollo. En palabras de Montilla, dichas inversiones tendrían como principal finalidad aumentar la capacidad de las instalaciones y adaptar la producción a las exigencias medioambientales, así como a los cambios de consumo.
A pesar de la petición realizada por el Gobierno a las compañías petroleras, Montilla ha reconocido que no está previsto realizar una rebaja en los impuestos sobre hidrocarburos. El ministro ha justificado esta negativa asegurando que nuestro país está por debajo de la media en la fiscalidad; las rebajas están desaconsejadas por la Unión Europea, y ninguno de los países que las ha aplicado ha obtenido resultados satisfactorios. Además, estamos en la banda media-baja en lo referente a impuestos sobre hidrocarburos, especialmente en diesel, lo que dificulta enormemente acciones de estas características.
A la espera de comprobar la verdadera voluntad de las petroleras, el precio del crudo en nuestro país sigue teniendo un impacto nefasto para nuestra economía.