Tras un periodo de reflexión, Gobierno, patronal y sindicatos vuelven a reunirse para tratar de unificar posturas sobre las reformas del mercado de trabajo y la Seguridad Social.
La realidad es que la esperada reforma laboral no pasa por su mejor momento, tal y como han reconocido todas las partes, sin embargo, el Ejecutivo pretende cerrarla antes de que termine el primer trimestre de 2006. Ante la posibilidad de no llegar a un acuerdo, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha declarado que no se tomarán medidas legislativas en contra de la voluntad de los empresarios o de los sindicatos, es decir, no habrá imposición.
La reforma laboral se está caracterizando por la falta de entendimiento entre las diferentes partes involucradas. De hecho, además del poco entendimiento existente entre los agentes, algunos, como es el caso de Comisiones Obreras, critican duramente el proceso de negociación.
José María Hidalgo, secretario general de CCOO, ha recomendado públicamente a Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, que más que decir que se va a producir el acuerdo, debe decir que lo que desea es trabajar por el acuerdo. Es como si deseara el acuerdo para hacerse una foto y nosotros no queremos fotos. A veces se han planteado hacer un acuerdillo. No voy a firmar un acuerdillo para dejar el mercado de trabajo como está. Para eso está el acuerdillo, que significa que no somos capaces de reformar el marcado de trabajo".
La dificultad por llegar a un consenso parece tan elevada que Zapatero ha tenido que confirmar que no se realizará ningún cambio en la normativa laboral aunque las negociaciones en curso no logren el acuerdo. No debemos olvidar que dichas conversaciones se extienden casi a 2 años, desde que en marzo de 2004 se empezara a hablar con la CEOE/Cepyme, CCOO y UGT.
Por otra parte, la Asociación Nacional de Empresarios y Profesionales Autónomos (ASNEPA) acaba de exigir a Caldera la presencia de todas las organizaciones de autónomos en el proceso de negociación. En un comunicado hecho público, la Asociación asegura que una vez más, la reforma laboral se está urdiendo a espaldas de los trabajadores autónomos, un colectivo formado por más de tres millones de personas, y que supone más del 13% de la actividad económica de España.
Pedro Mezquida, secretario general de ASNEPA, ha asegurado que es indignante que los representantes del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales sólo hablen con los llamados sindicatos mayoritarios y la gran patronal, organizaciones que no atañen en absoluto a los trabajadores autónomos.
A pesar de todos los obstáculos, el Ejecutivo se muestra confiado en llegar a un acuerdo en los próximos meses. El presidente del Gobierno ha declarado que de la flexibilidad y capacidad de entendimiento de los interlocutores sociales no hay por qué dudar ni hay de qué temer. Además, ha insistido en que los pactos entre empresarios y sindicatos han dado pruebas de que su quehacer común redunda, siempre, en beneficio de la comunidad.
Para el Gobierno, existen dos grandes retos que la reforma debe abarcar: la necesidad de mejorar las condicionales de trabajo de las mujeres y la conveniencia de reducir la precariedad del empleo, especialmente, lo referente a la alta tasa de temporalidad.
Por su parte, la patronal no acepta un documento que incorpore una mayor rigidez en el mercado laboral, mientras que los sindicatos se muestran totalmente opuestos a firmar una reforma que secunde despidos baratos y una mayor temporalidad.
Aunque desde el Gobierno se espera un acuerdo para el primer trimestre del año, lo cierto es que las posiciones de las diversas partes se encuentran, todavía, muy alejadas.