El recién concluido 2005 ha sido un año especial para el sector del textil, ya que el 1 de enero llegó el fin de las cuotas a las importaciones de prendas textiles chinas.
Desde ese momento, productos asiáticos han inundado los mercados de todos los países de la Unión Europea. Este fenómeno ha supuesto una verdadera revolución para las miles de firmas españolas, entre las que destacan las de trajes de novias, ropa infantil y las de confección.
Ante la llegada masiva de productos textiles procedentes de China, siempre a unos precios muy reducidos, los fabricantes, comerciantes y diseñadores de moda han pedido a la Administración que vigile las importaciones del país oriental, así como las condiciones en las que llegan estos productos.
La mayoría de las empresas del sector están intentando adaptarse a los cambios. Para lograrlo, están apostando por el diseño de líneas juveniles con precios más económicos, así como la diversificación de productos.
Otras armas que están desplegando las firmas españolas se basan en la importancia de adaptarse a la demanda, controlar los costes, contar con un buen equipo de gestión y tener una ubicación privilegiada. Sin embargo, uno de los aspectos más trascendentales es saber diferenciarse.
El hecho es que el sector textil vive su propia guerra. Una situación provocada por los siguientes fenómenos:
-El sector español de textil-hogar redujo la producción un 18% en el 2005 en relación al año 2000.
-En este mismo periodo, se perdieron 5.000 puestos de trabajo.
-Ambos fenómenos se dieron por la necesidad de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado liberalizado, caracterizado por una mayor competencia ante las importaciones, especialmente, asiáticas.
-Las importaciones globales han crecido un 4,5%.
-En el caso de la ropa de hogar, las importaciones han crecido en un 15%.
-El 40 % del total importado de ropa de hogar procede de Asia.
-Hace 5 años, el valor de las importaciones del sector ascendió a 873 millones de euros, no obstante, en 2005, llegó a los 1.127.
A pesar de estos datos, algunos califican la actual situación como un impasse, a falta que las distintas administraciones adopten las medidas necesarias para hacer frente a la competencia china, algo que ya se está debatiendo dentro de la propia Comisión Europea.
Por otra parte, muchos confían en una medida que va a ser muy importante para el sector del textil: la Ley del Etiquetaje. Se trata de una iniciativa, nacida en la Comisión Europea, por la que los clientes tienen la posibilidad de conocer el lugar donde está fabricada cada prenda, así como la empresa responsable de su importación. A partir de este momento, la decisión final será la de los consumidores, los verdaderos responsables de elegir los productos asiáticos, normalmente más económicos, o los artículos del país, generalmente garantes de una mayor calidad.
Desde la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), se destaca la necesidad de concentrarse en actividades que posibiliten dar una buena respuesta a los mercados asiáticos, que sólo compiten con precios bajos. El diseñador Modesto Lomba, presidente de ACME, asegura que es una pérdida de tiempo pensar en cómo podemos resolver algo que no hemos resuelto en el pasado. El fenómeno chino está ahí y hay que pensar en el siguiente paso de cómo vamos a enfrentarnos a los chinos con marcas europeas.
De momento, apostar por el diseño y garantizar unas calidades mínimas son algunas de las recomendaciones más repetidas para ganar la batalla a los productos asiáticos.