¿Y tú de quién eres: guardería o canguro?
Por Consumer.es Eroski
Canguro o guardería: aspectos a favor y en contra
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A favor:
Cuidador infantil
- El trato hacia el niño es individualizado y lo recibe en un ambiente familiar y conocido
- La seguridad de que las pautas sobre alimentación, tiempo de siesta y juegos son seguidas por la canguro es muy alta
- Permanecer en casa evitará que el niño sufra enfermedades que se trasmiten por el contacto con otros niños
- La flexibilidad de horarios que puede proporcionar un cuidador es mucho mayor que la de una guardería
Guardería
- La guardería cubre todas las necesidades educativas básicas. Se vigila su desarrollo mental y físico
- Es esencial que el niño desarrolle su sociabilidad en contacto con otros niños. En la "guarde" hace amigos y aprende normas sociales
- El niño estará atendido por profesionales con formación en Educación Infantil
- Aunque el contacto con otros le hará desarrollar más enfermedades, su sistema inmune se hará más fuerte
- El precio puede ser un aspecto a favor, ya que las guarderías públicas son la opción más económica, seguidas de las privadas
En contra:
Cuidador infantil
- Encontrar y conservar un buen cuidador es difícil. Cambiar demasiado a menudo de canguro puede crear inestabilidad en el niño
- El coste económico es muy alto: 460 euros mensuales por media jornada y más de 900 si trabaja a jornada completa. El salario puede ser incluso mayor si la persona es titulada
- La sociabilización con otros niños es escasa, pero se puede paliar si el niño tiene primos y familiares de la misma edad
- Los padres deben estar más pendientes del desarrollo mental y físico de su hijo, y de que el cuidador ayude a crecer al niño
Guardería
- El número de plazas para las guarderías públicas es escaso y las listas de espera para las privadas pueden ser muy largas
- Los horarios de las públicas son poco flexibles y a veces no cuadran con los que tienen algunas profesiones
- Si el niño tiene más de 37º de fiebre o tiene alguna enfermedad contagiosa las guarderías no se hacen cargo de ellos
- Los niños que van a la guardería se contagian de las enfermedades de sus compañeros, por lo que deberá pasar temporadas en casa
¿Y si mi hijo no se adapta a la guarde?
- Es recomendable que el niño comience a ir a la guardería antes de los ocho meses, pues el cambio para él es menos traumático, o esperar a que cumpla los 18 meses, cuando ya haya adquirido el suficiente control sobre sí mismo para enfrentarse al nuevo medio
- Visite el centro con su hijo antes de que comience a ir a él de forma habitual; se familiarizará con las educadoras y con el entorno
- Cada centro diseña su propio plan de adaptación. Recuerde que es beneficioso que el niño lo siga al menos durante los primeros 15 días, y pida estar presente durante al menos el primer día para que el pequeño se sienta seguro en un lugar que es nuevo para él
- Sea paciente y comprensivo durante el periodo de adaptación: para ellos es un cambio muy grande y tardan tiempo en asimilarlo. Prepárese mentalmente para verle llorar y patalear cuando le diga adiós en la puerta de la guardería. Lo más probable es que sea cuestión de tiempo y que todo pase en unas semanas
- No caiga en el error de comparar las distintas reacciones y el tiempo de adaptación que pueden tener sus compañeros de aula. Cada niño es diferente y necesita su tiempo
- Comparta dudas y emociones con los educadores, ellos se las resolverán y le orientaran
- Las guarderías están hechas para todos los niños, pero no todos consiguen adaptarse a ellas. No tense la cuerda al máximo, y no espere a que el niño sufra un cuadro de ansiedad para tomar medidas. Buscar otro centro o una persona que lo cuide en casa puede ser la solución
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