El 26 de enero, el fabricante estadounidense de cigarrillos Philip Morris decidió bajar los precios de sus paquetes de tabaco. Para no perder mercado, otras compañías, como Altadis, siguieron los mismos pasos.
El 26 de enero, el fabricante estadounidense de cigarrillos Philip Morris decidió bajar los precios de sus paquetes de tabaco. Para no perder mercado, otras compañías, como Altadis, siguieron los mismos pasos.
La guerra del tabaco comenzó cuando Philip Morris bajó las tarifas de sus cajetillas, a pesar que el Gobierno español terminaba de aumentar la tributación para respaldar la ley antitabaco que entró en vigor el 1 de enero del presente año. Arrancaba un periodo en el que todos los fabricantes se han visto obligados a competir bajando sus precios, para luego volver a subirlos.
Comenzaba una guerra que no ha terminado hasta hace escasos días, cuando la empresa americana ha subido las tarifas de sus marcas en España. Así, el paquete más conocido de la compañía, y uno de los más vendidos en nuestro país, Marlboro, se ha situado en los 2,75 euros, tras haber bajado a 2,40 en enero. Ahora, Chesterfield cuesta 2,40 euros, frente a los 2 de antes; y L&M sube de 1,75 a 2,20 euros.
Por su parte, la tabaquera hispanofrancesa Altadis también ha seguido el rastro de la estadounidense y ha encarecido sus marcas. De esta forma, el coste de Fortuna hoy es de 2,20 euros, frente a los 1,85 anteriores; la de Nobel ha subido otros 35 céntimos, costando 2,20 euros; Ducados ha cambiado de 2 a 2,20 euros, mientras que Ducados rubio se ha encarecido 25 céntimos, hasta llegar a los 2 euros.
Este cambio tan repentino se debe a la reciente aprobación del Gobierno de un impuesto mínimo que grava con una tasa de al menos 1,10 euros a todos los paquetes de cigarrillos. Tras conocerse este nuevo impuesto, la firma Philip Morris emitía un comunicado en el que informaba que la decisión de incrementar sus tarifas, a la luz de los recientes cambios fiscales, refleja su objetivo de seguir siendo competitivos.
La realidad es que este gravamen ha sido bien visto por las tabaqueras, dado que la estipulación de un impuesto mínimo para el tabaco era una conocida reclamación de los fabricantes de cigarrillos. De hecho, querían evitar que los precios pudieran descender hasta aproximadamente un euro por paquete.
En cuanto al Ministerio de Sanidad, considera imprescindible esta medida para proteger a los jóvenes del tabaco, al creer que un bajo coste incita a su consumo. El propio Banco Mundial certifica que un encarecimiento del 10% reduce el consumo en torno a un 4% en los países más desarrollados.
De cualquier forma, la llamada guerra del tabaco sí ha causado malestar en algunas empresas tabaqueras, especialmente en Altadis, que se ha visto forzada a informar de la supresión de 472 empleos en España y Francia para reducir costes por el entorno económico regulatorio muy exigente y un marco competitivo muy agresivo.
En cuanto a los consumidores, lo cierto es que el precio del tabaco en España se encuentra en uno de los niveles más bajos de toda Europa. Así lo afirma la Dirección General de Salud de la UE:
-La cajetilla vale en España una media de 2,75 euros, cantidad que sólo es más barata en Letonia, Lituania y Estonia.
-No obstante, es mucho más económica que la que pagan los británicos, los irlandeses y los franceses, que abonan una media de 7,36 euros, 6,35 y 5 respectivamente.
De momento, la guerra del tabaco, con la constante subida y bajada de las cajetillas, parece haber llegado a su fin gracias al establecimiento del impuesto mínimo.