En 1998, las familias controlaban el 35,1% de las empresas cotizadas, sin embargo, esa cifra se ha ido reduciendo paulatinamente, tal y como indican los datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME): ya sólo controlan el 24,1% de las acciones.
A pesar de este descenso, la realidad es que nuestra posición con respecto a la media europea sigue siendo bastante satisfactoria, ya que ésta apenas se sitúa en el 16%. Por tanto, y a pesar de la existencia de un retroceso importante, el protagonismo de los inversores individuales en la propiedad de acciones cotizadas en la Bolsa española sigue siendo elevado.
El BME también ha confirmado que los inversores extranjeros mantienen su posición como primer sector propietario de acciones españolas cotizadas, al contar con un 35% durante ya más de una década. Exactamente, se ha evidenciado un máximo del 37,4% en 1996 y un mínimo del 34,3% en 1999.
Parte de culpa de esta situación se debe a que las operaciones de compra de sociedades extranjeras por parte de las compañías cotizadas en la bolsa española son realizadas por intercambio de acciones.
El propio informe de BME asegura que aunque algunos de esos accionistas no residentes incorporados al accionariado de la matriz española venden sus acciones en el mercado tras el canje, existe un alto número que se mantiene.
Otras conclusiones facilitadas por el estudio de BME son:
-Las empresas no financieras eran propietarias del 23% de las acciones cotizadas en la bolsa española, al cierre de 2004.
-Estas compañías presentan desde el año 2000 porcentajes superiores al 20% tras el salto experimentado desde 1998.
-En dicho año, el sector de compañías no financieras era propietario del 5,48% del valor de las acciones cotizadas.
-El salto está vinculado a la salida de compañías filiales de los grandes grupos empresariales españoles.
-Los bancos y cajas de ahorro incrementaron su control de acciones de empresas cotizadas hasta el 8,7%.
-El despegue se debe, especialmente, a que las cajas de ahorro han aumentado su posición en renta variable en los últimos años, subiendo posiciones en empresas de diversos sectores.
-Por su parte, los grandes bancos han vendido participaciones de control en empresas cotizadas.
-Las instituciones de inversión colectiva, en un momento favorable para los fondos de inversión y de pensiones, han aumentado en los últimos años su participación en la propiedad de las acciones españolas, hasta el 6,3%.
-Aunque ha crecido el patrimonio de los fondos de inversión en 2003 y 2004, el destino de ese nuevo dinero ha sido, principalmente, la toma de participaciones en otros fondos de inversión.
Para concluir, el trabajo presentado por Bolsas y Mercados Españoles asegura que, en general, la arquitectura de la propiedad de acciones cotizadas en la bolsa de nuestro país evidencia una saludable diversificación que garantiza la liquidez en etapas alcistas y bajistas, y un grado notable de estabilidad con rangos estrechos de variación.