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26 de abril de 2006, 12h43
Enrique Jiménez Larrea comenta las ventajas del cambio horario en ahorro de energía.

Por UNO

Enrique Jiménez Larrea es Director General del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Enrique Jiménez Larrea es Director General del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

- ¿Cuál es el ahorro de energía estimado en el consumo doméstico con el reciente cambio horario?

Bueno, según estimaciones hechas por el iDAE en nuestro país el ahorro en iluminación en el sector doméstico, puede representar un 5%; es decir, aproximadamente 60 millones de euros. A ello habría que sumar, procedente del sector de comercio y servicios, un ahorro del 3% (más de 6 millones de euros) en concepto de reducción de consumo de aire acondicionado.

Nos obstante, independientemente del cambio de hora, lo que el IDAE recomienda es que todos los ciudadanos contribuyamos al ahorro de energía haciendo un uso inteligente de la energía en nuestros hogares durante todo el año: seguir determinadas pautas –y sólo en lo que se refiere a la iluminación- puede permitirnos, sin renunciar al confort, ahorrar hasta 100 euros al año, además de evitar emisiones contaminantes a la atmósfera.

- ¿Qué sectores son los que más se benefician de este cambio?

El” Cambio de Hora” comenzó a generalizarse a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación. Se aplica como directiva desde 1981 y ha sido renovada sucesivamente cada cuatro años. La que actualmente nos rige es la Novena Directiva y ha sido dictada por el Parlamento Europeo con vocación de permanencia.

Previamente, la Comisión Europea realizó un estudio que analizaba exhaustivamente las repercusiones de la medida, abarcando aspectos que van desde el ahorro, la salud, condiciones de trabajo, modos de vida, etcétera. Este estudio concluyó con un balance positivo , tanto en lo que se refiere al ahorro de energía como a las industrias del ocio, turismo y salud pública, en cuanto a que los largos atardeceres fomentan el deporte y otras actividades al aire libre.

- ¿Consume España más energía que la media del resto de países europeos?

Consumimos más energía que la media comunitaria y con una tendencia al alza que es absolutamente imprescindible corregir. Esta realidad, en cierta medida, puede explicarse por el fuerte proceso de equipamiento familiar y del automóvil que hemos vivido. Por eso, desde la perspectiva de mi responsabilidad, mejorar nuestra eficiencia junto al aprovechamiento creciente de las fuentes de energías renovables constituye una prioridad estratégica y, por eso, el Gobierno ha aprobado El Plan de Acción 2005-2007 de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética y el Plan de Renovable 2005-2010.

Ambas planificaciones identifican medidas muy claras a implantar y están dotadas de los recursos públicos necesarios para llevarlas a cabo.

Esa será la única manera de neutralizar nuestra excesiva dependencia de los suministros externos, sobre todo del petróleo, que nos hace más vulnerables que otros países de nuestro entorno a las tensiones de precios o posibles conflictos. De esa manera, además, estaremos contribuyendo al desarrollo tecnológico e industrial, aumento de la competitividad y freno del cambio climático.



- ¿Qué pautas podrían darnos para aprovechar de manera racional la energía en el ámbito doméstico?

El IDAE dispone de una pequeña guía sobre “consumo responsable y eficiente” dirigida a todos los ciudadanos – de la cual ya hemos distribuido más de cuatro millones de ejemplares- en la que identificamos de forma sencillísima las pautas más importantes a tener en cuenta a la hora de consumir la energía en nuestras casas o con nuestros vehículos privados.

Hay una primera reflexión que hacer, la de reconsiderar nuestra relación con la energía. Todo se mueve gracias a la energía, absolutamente todo, desde el autobús, al ordenador, la iluminación, los aviones, los semáforos. Sin ella nos paralizaríamos. Se trata pues de un bien valiosísimo, porque además es escaso y agotable. Sin embargo, actuamos con total inconsciencia: dejamos luces encendidas en habitaciones vacías, cogemos el coche para recorrer distancias de menos de tres kilómetros, ponemos las calefacciones y aires acondicionados a tope. No somos capaces de ver más allá del interruptor de la luz o de la manguera del surtidor.

Debemos de tomar conciencia de que la manera en que cada uno de nosotros consumamos la energía es muy importante: son pequeñas acciones que se suman para lograr resultados importantísimos. Y le pongo algún ejemplo: si evitáramos tan sólo el 1% de los trayectos en coche privado para ir al trabajo a favor del transporte público, podríamos ahorrar anualmente hasta 20 millones de litros de combustible , 49.000 toneladas de Co2 y 17 millones de euros, en coste de energía. O si habláramos de iluminación , con sólo que en cada uno de los 13, 5 millones de hogares españoles se instalara una bombilla de bajo consumo, se ahorraría hasta 200 millones de euros al año, en coste de energía, además 2 millones de toneladas de Co2.


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