La contienda que mantienen Gas Natural y la alemana Eon por hacerse con Endesa ha superado todos los límites.
La contienda que mantienen Gas Natural y la alemana Eon por hacerse con Endesa ha superado todos los límites. Ya se puede afirmar, sin complejos que esta operación se ha convertido en un auténtico culebrón, de aquellos que parecen no tener fin. Lo cierto, es que las peculiaridades que han rodeado y rodean el proceso de absorción de Endesa, son propias de una partida de póquer con mucha estrategia y hasta quien sabe, con algún as escondido de por medio.
El peor parado en todo este cúmulo de despropósitos ha sido Gas Natural, que la semana pasada retiraba su candidatura muy decepcionada con el papel jugado por Endesa y con la sombra de la intervención del poder judicial planeando. Desde Gas Natural, la decepción es evidente y nadie trata de esconderla. Se retiran del tablero, pero no sin querer dejar las cosas claras y pidiendo responsabilidades tanto a Endesa como a la compañía alemana. La línea de acción parece clara y Gas Natural está dispuesto a querellarse con Endesa alegando daños y prejuicios, derivados de una negociación salvaje, dominada por desigualdades, agresividad y muy poco entendimiento.
En cuanto a la situación que se ha desencadenado, parece claro que Endesa siempre ha jugado a favor de los intereses de Eon, hecho que no ha permitido un desarrollo competitivo ecuánime e igualitario para las dos partes interesadas. Con la retirada de la oferta por parte de Gas Natural, el futuro de Endesa queda en las manos de la empresa alemana que con sus prácticas dominantes en el mercado alemán está ganando detractores allí donde va.