Desde posiciones del Gobierno y a tenor del estudio "Muestra Continua de Vidas Laborales", se revela que alargar la vida laboral de las mujeres es el único camino para garantizar y fortalecer la permanencia de las pensiones públicas.
Desde posiciones del Gobierno y a tenor del estudio "Muestra Continua de Vidas Laborales" elaborado por varios departamentos de la Administración para el Instituto de Estudios Fiscales, se revela que alargar la vida laboral de las mujeres es el único camino para garantizar y fortalecer la permanencia de las pensiones públicas. Si éstas cotizaran hasta su jubilación en el mismo régimen que los hombres, es decir hasta los 65 años de edad en vez de hasta los 54 años, se verían garantizados los fondos suficientes para costear los gastos derivados de un mayor número de contribuyentes, derivado de la creciente esperanza de vida entre la población española.
Desde el informe realizado por el Ministerio de Trabajo, la postura es clara. Si las mujeres no ocupan posiciones más significativas dentro del mercado laboral, desde las posiciones de la Administración no será posible garantizar las pensiones públicas a sus beneficiarios. En la actualidad, el periodo laboral activo para las mujeres se prolonga desde los 25 hasta los 54 años. Tan sólo con que siete de cada diez mujeres alargue su vida productiva hasta los 65 años, como hace la mayoría de hombres, se disiparían los peligros asociados en el mantenimiento de las pensiones.
Otro problema añadido que dificulta el establecer una dinámica de trabajo más prolongada para las mujeres, es su tardía inserción en el mercado laboral. Hoy por hoy, tanto hombres como mujeres, acceden a su primer empleo a una edad de 25 años y la dinámica actual, en que los estudios se prolongan y complementan hasta la saciedad con master, postgrados y cursos, no hace más que alentar esta tendencia. En cualquier caso, parece que la media de años insertados en el mercado laboral aumenta, por lo que la tendencia parece indicar que con el tiempo las mujeres también incrementarán considerablemente sus periodos de cotización. En la actualidad, la carrera laboral media de los españoles ronda entorno a los 35 años de vida activa, ocho años más que a finales de los ochenta.
Estos estudios, que permiten establecer relaciones directas entre la vida laboral media de los españoles y la eficacia de la seguridad social, recogen datos interesantes como la causa mayoritaria de las jubilaciones, promovidas por procesos de incapacidad que no permiten a personas en edad activa, desempeñar el trabajo que les daba de comer.
De todas formas, es arriesgado hacer conjeturas sobre este aspecto, pues los indicadores para realizar previsiones sobre el devenir de la Seguridad Social deben ser rigurosos y realistas. De lo contrario, los resultados pueden malinterpretarse, generando respuestas poco acertadas a las necesidades reales.