No es cierto que todas las mujeres tengan como norma más compromisos familiares que los varones, pero el entrevistador debe indagar hasta que punto la candidata se halla sometida a ataduras.
- No es cierto que todas las mujeres tengan como norma más compromisos familiares que los varones, pero el entrevistador debe indagar hasta que punto la candidata se halla sometida a ataduras.
- Los programas laborales para jóvenes no soportan discriminaciones de género, por lo que las jóvenes profesionales están igual de bien preparadas que los hombres.
- El evaluador debe valorar cómo es la candidata de racional, resistente a la crítica, segura para argumentar y agresiva en las estrategias, ya que estas características son menos propias de las mujeres.
- Del mismo modo, cabe tratar de discernir el grado de adaptabilidad a los cambios de horarios, disponibilidad para viajes imprevistos y resistencia a los ambientes hostiles.
- Por el contrario, hay que tener en cuenta que las mujeres suelen ser más comunicativas, intuitivas y expertas en aportar soluciones creativas.
- Al mismo tiempo, hay que escudriñar el nivel de otros rasgos propios de las mujeres: en general son reflexivas, atentas a los pequeños grandes detalles, propensas a tomar la tarea como asunto propio, capacitadas para organizar la diversidad y adaptables a situaciones nuevas.
- Es un mito que las mujeres sean emocionalmente inestables. Esta característica debe juzgarse exactamente igual que en los hombres.
- Si una mujer debe afrontar más problemas domésticos que un varón, este aspecto puede representar también mayor capacidad de organización.
- No hay que cuestionar si la mujer tiene menos condiciones para liderar grupos muy cualificados, éste es otro mito, por lo que es importante averiguar hasta qué punto la candidata, cuando cree en un proyecto, es apasionada y comunicativa y sabe transmitir sus motivaciones al grupo.
- Tampoco hay que caer en la trampa de pensar que la mujer presenta más razones de absentismo laboral, ya que las estadísticas demuestran lo contrario. Por ello hay que evaluar en cada caso las circunstancias de la candidata.