La Navidad son unas fechas en las que el gasto se dispara en forma de viajes, regalos, comidas y lotería. No existe una fórmula milagrosa, pero si algunos trucos para amortiguar el gasto de forma considerable.
-La Navidad son unas fechas en las que el gasto se dispara en forma de viajes, regalos, comidas y lotería. No existe una fórmula milagrosa, pero si algunos trucos para amortiguar el gasto de forma considerable.
-Hacer un cálculo detallado de lo que estamos dispuestos a gastar en cada actividad y realizar las compras en consonancia.
-En estas fechas, la gente consume por encima de sus posibilidades, de ahí que sea muy importante comprar sólo lo que realmente vamos a menester.
-Es de sobras conocido que los precios de algunos productos, sobretodo pescado, marisco, pavo y cordero, suben paulatinamente un mes antes de Navidad. La solución es clara, comprar con antelación y congelar hasta la fecha señalada.
-Otra medida para paliar el gasto desmesurado en relación a los menús típicos de Navidad consiste en buscar composiciones alternativas, buscando productos buenos y sabrosos pero más baratos.
-Si no se quiere renunciar a los menús típicos de estas fechas, otra opción es demorar hasta el mismo día de Nochebuena la cesta de la compra. Muchos puestos, al ver que no han vendido todo el género, bajan ostensiblemente los precios.
-Escoger bien los regalos. En ocasiones, el mismo artículo puede encontrarse en diferentes establecimientos con precios muy distintos, incluso a mitad de precio. Además, regalar cosas útiles ayuda a que el gasto pueda amortizarse.
-Si las compras que debemos realizar no son especialmente urgentes, lo mejor es esperar a que lleguen las rebajas de Navidad y aprovechar para buscar aquellos artículos deseados a precios más asequibles.
-A la hora de pensar en el ocio, las fechas navideñas siempre encarecen los precios, así que la mejor medida, es buscar actividades que no supongan gasto o de conllevarlo, que no sea desaforado.
-Por último, tan sólo queda esperar que el gasto destinado a la lotería de Navidad dé los frutos deseados, recuperando la inversión realizada o en el mejor de los casos, enriqueciéndonos.