Dos son los índices que marcan las rentabilidades de los depósitos a plazo y de las cuentas de ahorro: los tipos de interés oficiales que establece el Banco Central Europeo (BCE) y el Euribor. Los primeros se sitúan desde comienzos de mayo en el 1%, la tasa más baja conocida hasta el momento. Pero algunos análisis estiman que los tipos de interés bajarán aún más a lo largo de este año; por ejemplo, el Servicio de Estudios del BBVA indicaba recientemente que el BCE podría situar los tipos oficiales en el 0,5% a finales de año. La racha por la que pasa el Euribor no es muy diferente. Según datos de la cotización diaria, la media mensual de mayo se sitúa en el 1,622%, lejos del 5,361% que marcó el mismo mes del año pasado. Junio podría sumar el noveno mes consecutivo en que baja el Euribor, tendencia aplaudida por quienes deben revisar la hipoteca, que ven cómo sus cuotas mensuales se rebajan, pero que al mismo tiempo tumba las expectativas de los ahorradores más conservadores.
Ante este panorama, el mejor consejo si la imposición a plazo fijo está a punto de vencer es la de no posponer la toma de decisiones pensando que los tipos de interés reflotarán hasta recuperarse. Es un gran error. Por ello, y para no cometerlo, merece la pena dedicar un tiempo a rastrear lo que el mercado puede ofrecer hasta encontrar la mejor oferta. Ahora, más que nunca, las entidades premian a los nuevos clientes o a quienes ya siéndolo aumentan el saldo de sus depósitos. Aquellas cantidades que proceden de otros bancos y cajas de ahorros suelen tener rentabilidades algo más favorables que las que pueden dar en ese mismo momento a su cartera habitual de clientes.
Otro dato que debe tener en cuenta el consumidor es que cada vez es más común que el depósito ofrecido -que en la mayoría de los casos tiene una rentabilidad algo más ventajosa que la del resto- exige cierta vinculación con la entidad en cuestión. No bastará con aportar dinero "nuevo", sino que además será necesario contratar una serie de productos complementarios y asumir ciertos compromisos, como domiciliar la nómina, recibos del hogar, tener contratadas tarjetas de crédito con la entidad... Ofrecen una expectativa atractiva, pero al exigir la contratación de otros vínculos adicionales la rentabilidad del producto puede llegar a diluirse. Un ejemplo: el Depósito 5Ya de La Caixa da un 5% durante 12 meses, pero previa contratación de un plan de pensiones. No hay que dejarse llevar sólo por una rentabilidad "jugosa", sino echar cuentas y comprobar cuánto dinero supone contratar este tipo de productos adicionales. Si la cantidad es considerable, quizá sea oportuno buscar otro depósito con un tipo de interés más bajo pero que brinde cierta libertad al no incluir una vinculación a largo plazo con la entidad.