Utilizar varias tarjetas de crédito: ¿solución o problema?
Por Consumer.es Eroski
Tarjetas y situaciones posibles
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- Tarjeta de crédito: una sola tarjeta de crédito podría bastar por persona, e incluso por pareja. Numerosos gastos por comisiones de mantenimiento y riesgo de endeudamiento (con un crédito alto que incluso puede llegar a más 20% TAE) son sólo dos de las consecuencias que podría acarrear el tener varias tarjetas de crédito. Si se suele viajar al extranjero y comprar a menudo online sí puede resultar beneficioso tener una tarjeta adicional.
- Tarjeta de débito: como norma no sería recomendable contar con más de una tarjeta de débito. Es una regla simple, porque cuantas más tarjetas se tenga será más complicado controlar el gasto y el de las comisiones por uso de cajero. En el caso de ser titular de dos o más cuentas corrientes puede resultar conveniente disponer de una tarjeta de cada entidad en la medida en que se hayan analizado los costes de mantenimiento que supone.
- Tarjetas de empresa: si una persona es dueña de una compañía o una sociedad conviene disponer de dos tarjetas diferentes: una de empresa y otra personal. Es la forma más sencilla de no confundir los gastos personales con los profesionales. El inconveniente en el caso de una tarjeta de empresa, si se tiende a cierta falta de control, es el riesgo en el que se puede incurrir de cargar a esa tarjeta gastos personales, mientras la ventaja sería disponer de capacidad de compra y no tener que financiar personalmente los gastos de empresa.
- Tarjetas de fidelización: lanzadas por cadenas de hostelería, gasolineras, y compañías de transportes de viajeros especialmente, suelen ofrecer una serie de ventajas (regalos, puntos y descuentos), pero no es oro todo lo que reluce, pues se deben cumplir ciertos requisitos para obtener esta recompensa que en ocasiones puede resultar ínfima al lado del gasto que se debe realizar. Por ello, cualquier tarjeta debe ser observada, casi bajo el cristal de una lupa; se debe leer la letra pequeña con toda atención puesto que algunas, a la facilidad y gratuidad a la hora de su concesión, unen la posibilidad de contratar otra de crédito.
RECOMENDACIONES
- Los beneficios de tener muchas tarjetas suelen ser escasos, ya que todo lo que se paga con la tarjeta luego tiene que ser abonado y no por disponer de más tarjetas se tiene más capacidad de pago. En un momento determinado, contar con una tarjeta sin límite de gasto puede ser una ventaja, pero también es un inconveniente si no se sabe controlar el consumo.
- Poseer más de una tarjeta de crédito es un exceso que puede llevar incluso a una espiral de endeudamiento y a pagar la deuda de una de las tarjetas con el crédito de la otra, acumulando intereses y haciendo crecer la deuda real.
- Si se está en posesión de varias tarjetas, se debe evaluar hasta qué punto son necesarias y descartar o anular las que no merezcan la pena. Si se desea dar de baja una tarjeta o cancelarla se debe comunicar por escrito al banco, y la cancelación no debería suponer ningún coste. En el caso que se tenga una deuda pendiente, deberá liquidarse para poder anular el contrato de tarjeta. Es conveniente acudir a la entidad emisora y entregar la tarjeta, y que confirmen la cancelación de la misma en presencia del titular.
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