Un sector en expansión debido a la crisis es el de la compra de ropa de segunda mano, principalmente en las tiendas que ofrecen las prendas a precios muy reducidos. Cada vez se ven más establecimientos, sobre todo en las grandes ciudades, en los que se venden todos los artículos a tres euros -o menos-, incluidos abrigos y calzado. Esta ropa, que ha sido desechada por sus anteriores dueños, con frecuencia aún resulta apta para ponerla a la venta, y los dependientes de estos establecimientos aseguran que algunas de las prendas llegan incluso con la etiqueta puesta, sin usar. Estos comercios la obtienen, a veces, de los contenedores específicos en los que se puede depositar la ropa usada en buen estado, de la recogida por portales o de la compraventa. Después se procede a la higienización de las prendas para posteriormente ponerlas a la venta.
La ventaja de este tipo de compras radica en su precio, más barato que el que se puede conseguir en los establecimientos habituales, aunque las grandes cadenas de ropa pueden tener prendas nuevas en promoción cuyo coste no se aleja demasiado del de las usadas. De todos modos, en España todavía la costumbre de acudir a tiendas de segunda mano de ropa no está muy arraigada, quizá porque comprar en estos establecimientos revela una capacidad adquisitiva inferior o porque a mucha gente le da cierto reparo llevar ropa usada de procedencia desconocida.
En otro extremo, dentro de las tiendas de ropa de segunda mano, están aquéllas que venden prendas antiguas, caras o de diseñadores conocidos. A ellas acuden personas en busca de gangas que poder lucir después. Las prendas adquieren en esta ocasión un valor diferente, pues se compra la marca, el prestigio, lo clásico... a precios elevados pero no tan caros como si fueran prendas nuevas. El pequeño inconveniente que podría tener es que, en ocasiones, la ropa puede estar pasada de moda, sobre todo si se trata de diseñadores muy innovadores cuyas prendas tienen vigencia una o, a lo sumo, dos temporadas.
Electrodomésticos
Dentro del amplio espectro de artículos de segunda mano que se pueden adquirir están los muebles y los electrodomésticos. Las razones para comprarlos o venderlos son también muy diversas. Hay personas que al renovar su casa o hacer reformas optan por deshacerse de artículos que consideran algo anticuados aunque aún podrían seguir en funcionamiento durante unos años. También son numerosas las familias que en los últimos meses han vendido su segunda residencia y, con ella, todo lo que contiene: mobiliario, frigorífico, lavadora, lavavajillas... Pueden optar por ofrecer los enseres al comprador, venderlos a través de anuncios en prensa o Internet, o acercarse a tiendas especializadas. Aquí el interesado puede encontrar artículos casi nuevos u otros más usados pero a los que todavía les pueden quedar unos años de vida a un precio bastante más bajo. Eso sí, el consumidor debe tener en cuenta que en algunas comunidades autónomas está en vigor el "Plan renove" de electrodomésticos, que subvenciona la compra de lavadoras, lavavajillas, congeladores y frigoríficos eficientes, de manera que entregando el antiguo el comprador recibe un descuento que quizá le compense tanto como adquirir el artículo de segunda mano.
El hecho de adquirir electrodomésticos de segunda mano en tiendas especializadas tiene un incentivo: cuentan con una garantía de un año. El comprador no podrá exigir la sustitución del artículo pero sí su reparación durante este periodo o la rebaja del precio. Por otro lado, con frecuencia, los operarios de la tienda se encargan del transporte y la instalación, algo que puede evitar muchos quebraderos de cabeza sobre todo si se trata de grandes electrodomésticos.