Se estima que un 90% de los hogares dispone de mirilla, un elemento fundamental en la seguridad del hogar, que puede ser acompañado con varios accesorios asequibles:
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Sensor de movimiento: 20 euros.
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Llave de seguridad con código único en Europa: aproximadamente 25 euros.
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Cilindros para puertas: de 200 euros a 300 euros.
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Ventana con vidrios laminares de seguridad: 350 euros el metro cuadrado.
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Cerradura con cerrojo de control: desde 520 euros hasta 1.000 euros.
Pero para evitar la entrada de los amigos de lo ajeno no basta con que la casa disponga de unas mínimas infraestructuras antirrobo. A la hora de marcharse de vacaciones hay que tomar más precauciones:
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Hacer uso de todas las medidas de seguridad de que se disponga, aunque la ausencia vaya a ser por poco tiempo.
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En las casas con jardín, conviene podar los árboles y arbustos que puedan ocultar o facilitar el acceso de los ladrones al interior.
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Conviene simular que la casa está habitada. Ropa tendida, persianas a medio bajar, o temporizadores que conecten a ratos la luz, la televisión o la radio, son golpes de efecto para disuadir a los delincuentes.
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Se aconseja marcar, catalogar y fotografiar los objetos de valor para facilitar su identificación en caso de que sean recuperados, y dificultar que los ladrones puedan comercializar con la mercancía robada.
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Es recomendable revisar el telefonillo, el buzón y el marco de la puerta y borrar las marcas que suelen hacer estos delincuentes para distinguir los pisos en los que pueden entrar a robar.
Alarmas
La instalación de alarmas ha aumentado también en los últimos años. Uno de los elementos que más disuade a los intrusos son los sistemas de alarma conectados a una central receptora de alarmas (CRA). Los paquetes estándar incluyen detectores de movimiento y detectores de roturas de puertas o cristales. El kit se completa con sirena, pegatina exterior, conexión a una central receptora conectada con la policía, y equipo anticorte telefónico que emite señales vía radio, mensajes similares a los de un teléfono móvil. El precio fluctúa según las exigencias de cada hogar, aunque la instalación básica cuesta entre 200 y 700 euros, más unas cuotas mensuales de mantenimiento de entre 20 y 35 euros.
Aunque la instalación de una alarma en un hogar no lo hace inexpugnable, sí garantiza al menos que poco después de que se haya producido el robo acuda la policía, salvo que se trate de una alarma que tan sólo emite ruido y no esté conectada a ninguna central. Este es el ámbito donde se han logrado los mayores avances. Una vez que se activa la alarma, la empresa es informada a través de una central receptora; mediante un monitor se hace eco de que la alarma ha saltado y llama de inmediato a la policía.
Los sistemas de alarma
En el mercado hay una gran diversidad de sistemas de alarma, en función de las preferencias y las posibilidades económicas del usuario:
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Sistema de radio: trabaja con una frecuencia de radio. También es compatible con una cámara. Tanto la cámara como el receptor pueden activarse con fuentes de alimentación a la red o con las baterías para que funcione totalmente autónomo.
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Sistema de cableado: no queda una sola zona sin vigilancia. Los costes de instalación y mantenimiento son más elevados
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Sistema volumétrico de sensores: captan el movimiento en el campo de actuación determinado por la longitud de onda. Mientras los moradores se encuentran en una zona de la casa se puede conectar la alarma para que vigile las estancias en las que no hay nadie.
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Sistema de alarma simple: no lleva ninguna conexión externa, se trata de un sistema acústico. El objetivo de estas alarmas, baratas y de fácil instalación, es ahuyentar a los intrusos con el ruido.
La digitalización de los hogares permite el control y el cuidado de nuestra casa en tiempos en los que permanecemos cada vez menos tiempo en ella. Mediante un mando a distancia, un móvil, una PDA, el PC o la TV y una óptima conexión de banda ancha, es posible cerrar una persiana o encender las luces.