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Líneas de descuento para pymes

Por Consumer.es Eroski

De la mano de las letras de cambio

Esta fórmula de financiación permite el cobro anticipado de letras, pero resulta cara por la comisión y los intereses

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 EN ESTE REPORTAJE

A pesar de que en el año 2004 se aprobara la ley de medidas de lucha contra la morosidad (BOE número 314 de 30/12/2004) para proteger a aquellas empresas que no cobraban las facturas de sus clientes -o que lo hacían demasiado tarde-, lo cierto es que después de cuatro años son muy pocas las compañías que la aplican. De hecho se estima que, por término medio, en España las facturas a proveedores se pagan con 86 días de retraso, frente a los 53 de media europea. Para hacer frente a estos desfases en el tiempo, que en muchas ocasiones generan una falta de liquidez en la "hucha" de las pequeñas empresas, el mercado financiero dispone de diferentes productos que ayudan a solucionar este problema. Las líneas de descuento comercial, cuyo principal atractivo es que permiten recibir por anticipado el importe de las facturas de los clientes, son una de estas herramientas.

Hay un elemento imprescindible que no debe faltar para que la línea de descuento comercial se formalice en una entidad bancaria: el efecto comercial. No es más que un documento emitido por una empresa contra uno de sus clientes, donde se expresan la cuantía y vencimiento del pago de una o varias facturas. Desde que fueran ideadas por los mercaderes italianos allá por el siglo XII, las letras de cambio se han convertido, junto a los cheques y los pagarés, en los efectos comerciales que más presencia tienen en la gestión diaria de un gran número de empresas.

Endosables a terceros

El Banco de España define las letras de cambio de la siguiente manera: "mandato de pago por el que la persona que emite el documento -librador- ordena al librado el pago de una cantidad de dinero en una fecha determinada -vencimiento- a favor de un tercero, cuyo nombre ha de figurar en la letra. Es negociable y se puede endosar". Por ejemplo, una empresa familiar dedicada al diseño y confección de ropa de trabajo vende a uno de sus principales clientes un gran lote de uniformes.

Entre ambas partes se acuerda que el pago se liquidará en los 90 días siguientes a la recepción de la mercancía. El personal de administración de la empresa familiar puede entonces acercarse a un estanco y comprar una letra de cambio. La rellena e indica en la misma que su cliente debe pagarla en el plazo de tiempo establecido. Como indica la definición del Banco de España, las letras de cambio son endosables, es decir, su derecho de cobro puede ser transmitido a un tercero. De esta manera, dependiendo de las circunstancias particulares de cada empresa, se puede optar por anticipar el pago de esa letra a través de una línea de descuento que la compañía tenga contratada en su entidad bancaria. Mediante esta fórmula, la empresa recibe esa cantidad de dinero sin tener que esperar 90 días. Una vez que la factura venza, el banco o la caja de ahorros será el encargado de gestionar el cobro de la misma sin que por ello el cliente de la empresa se vea afectado de ningún modo. De hecho, las facturas serán cargadas a su cuenta en la forma y condiciones en las que se habían firmado.


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