Para inutilizar los móviles robados, desde junio de 2003 el Gobierno, a través de los ministerios de Sanidad y Consumo del Interior y del entonces denominado de Ciencia y Tecnología (ahora de Industria, Turismo y Comercio), junto a las tres empresas que operan en España (Telefónica Móviles, Vodafone y Amena) y los fabricantes, establecieron en todo el país un sistema electrónico con el que identificar el aparato desde el que se efectúa la llamada e impedir las comunicaciones desde el mismo. De este modo, se disuade el robo de móviles para su reventa en el mercado negro. España es el tercer país en la Unión Europea, después de Reino Unido y Francia, en poner en marcha una iniciativa de estas características.
Según explican fuentes gubernamentales, promotoras de estas medidas, con este sistema ocurre lo mismo que con el robo de una tarjeta de crédito, aunque en lugar de que el propietario lo comunique a la entidad bancaria, en este caso se dirigirá a la operadora con la que tenga contratado el servicio. Mediante esta comunicación, se bloqueará el terminal y dejará de tener valor.
A través de la solución técnica comprometida por todos los operarios, las compañías de móviles crearon una base de datos de terminales sustraídos, de modo que la consultan cada vez que hay una denuncia del robo. El objetivo es, precisamente, el bloqueo del terminal mediante el número de serie o IMEI.
¿Cómo saber cuál es el IMEI de mi móvil?
Este número aparece en el compartimento de la batería, en el embalaje del aparato, en la factura de compra, o en la pantalla del terminal si se marca “asterisco, almohadilla, 06, almohadilla”. Está compuesto por quince dígitos, que pueden estar escritos seguidos (352167404771005) o separados por signos, como por ejemplo barras (352167/40/477100/5).