Comprar un fondo de inversión no es como ir al supermercado y elegir un cartón de leche pero tampoco
es excesivamente complicado. Dependerá en todo caso de si quiere ayuda para elegir sus fondos o si
prefiere hacerlo usted mismo sin que nadie le lleve de la mano. Cada uno de estos dos caminos tiene desde
luego sus ventajas pero también sus inconvenientes.
¿Necesita ayuda?
Puede que no tenga el tiempo, las ganas o los conocimientos necesarios para constituirse su propia cartera
de fondos de inversión. No se preocupe. Para eso están los profesionales que le pueden ayudar a diseñar una
estrategia de inversión que le permita cumplir los objetivos que se había planteado.
Pero desgraciadamente este servicio no es gratuito. Si quiere por ejemplo contratar los servicios de un
gestor de patrimonio deberá obviamente retribuir su trabajo pagándole (generalmente) un porcentaje sobre la
inversión o el patrimonio gestionado.
Las ventajas de trabajar con un gestor de patrimonio son evidentes. Tiene a su disposición un profesional
que le ayuda a tomar sus decisiones de inversión, que se encarga de todo el papeleo a la hora de comprar o
vender participaciones, que sigue la evolución de sus fondos y que le obliga a atenerse a un plan de
inversión para el futuro.
Pero también hay inconvenientes. Además de los costes, también hay que tener en cuenta la dificultad de
encontrar un gestor de patrimonio de confianza, con el que se sienta cómodo, que anteponga los intereses del
inversor a los suyos propios y que convierta sus objetivos financieros en realidad. Además querrá probablemente
que ese gestor de patrimonio se tome el tiempo de enseñarle cómo invertir y que le explique qué es lo que está
haciendo con sus inversiones. En definitiva se trata de su dinero y lógicamente le interesará saber cómo está
invertido su patrimonio.
¿Prefiere hacerlo usted mismo?
Si usted prefiere gestionar usted mismo su dinero, hay varios caminos para conseguirlo.
El primero de ello es acudir directamente a su entidad financiera y comprar los fondos que más le interese.
También puede evidentemente dirigirse a otras entidades para suscribir sus productos. Más exactamente la
compra de participaciones de fondos de inversión debe realizarse en la entidad depositaria del fondo bien
mediante cheque nominativo a favor del fondo, bien mediante transferencia a favor del fondo o bien
directamente mediante pago en efectivo.
El segundo camino, de reciente implantación en nuestro país, consiste en conectarse a lo que se llama un
"supermercado de fondos" en donde uno puede elegir (bien por internet bien por teléfono) entre una gran
cantidad de fondos de inversión de muchas gestoras diferentes sin que ello suponga mayores costes para el
partícipe. Es decir, uno puede suscribir un fondo del BBVA, otro del BSCH y otro de Fidelity y al mismo tiempo
recibir toda la información sobre estos fondos (capital invertido, valores liquidativos, rentabilidad, impuestos,...)
en un único documento.
La verdad es que las ventajas que ofrecen los supermercados de fondos son innumerables, pero ¿hay si acaso
alguna desventaja? Quizá el mayor inconveniente de los supermercados de fondos provenga precisamente de su
gran ventaja, es decir del hecho de que ofrecen un abanico de fondos tan amplio que existe el riesgo de que
el inversor se pierda ante la amplitud de la oferta y no sepa en definitiva qué fondo elegir.