Soñemos un poco. Imaginemos que usted tiene un pariente inmensamente rico y además extremadamente
generoso. Supongamos también que este pariente entrega a cada miembro de la familia, digamos, 10.000 EUR
con la única condición de invertir ese dinero en un determinado fondo de inversión.
Mi pregunta sería:
1) ¿Esperaría usted, para invertir esos 10.000 EUR, que el fondo en cuestión haya bajado mucho o,
por el contrario, haya subido mucho?
2) ¿Invertiría inmediatamente todo el dinero de golpe?
3) ¿O más bien empezaría por invertir sólo una pequeña parte de ese dinero?
El camino que usted elija tendrá un impacto enorme sobre la rentabilidad final. Veamos con más detalles
las consecuencias de cada una de las opciones.
Esperar el mejor momento.
Empecemos por la primera opción en la que el partícipe decide esperar el "mejor momento" (o
mejor dicho lo que piensa que puede ser el mejor momento en función de sus conocimientos o sensaciones
que tenga de los mercados) para invertir el dinero. Esta opción se conoce genéricamente entre los
profesionales como "market timing". El market timing puede suponer, por ejemplo, invertir cuando el
valor del fondo esté subiendo o, por el contrario, cuando esté cayendo o, ¿por qué no?, cuando haya
luna llena o incluso en un determinado día de la semana o determinados meses del año. Como podéis
imaginar no somos muy entusiastas, que digamos, respecto a este método de inversión. En efecto es
muy difícil predecir el futuro. Además algunos estudios, entre ellos uno de Morningstar realizado en
Estados Unidos, demuestran que elegir correctamente el mercado de vez en cuando no es suficiente.
Las matemáticas lo demuestran claramente. Si no, tome como muestra la experiencia llevada a cabo por
Morningstar en Estados Unidos. Remontaron 20 años atrás en el tiempo y asumieron que al principio de
cada trimestre un inversor tiene la posibilidad bien de invertir todo su dinero en acciones (tomaron
como referencia el índice S&P 500) bien de invertirlo todo en renta fija a corto plazo (Treasury bills
en el experimento, es decir, "letras del tesoro" americano).
Pues bien, un inversor que acertara la mitad de las veces (es decir que eligiera el mercado más
rentable durante el trimestre inmediatamente posterior a la decisión) aún terminaría el experimento
(después de 20 años) por debajo del índice S&P 500.
En realidad los expertos de Morningstar calcularon que el inversor debería tener un acierto del 65%
(es decir elegir correctamente el mercado más rentable el 65% de las veces) para batir al índice S&P
500. Dicho de otra forma debería acertar dos veces sobre tres para que su esfuerzo hubiera merecido
la pena.
¿Por qué? Porque históricamente y a largo plazo la bolsa ha sido más rentable que la renta fija. La
conclusión que podemos sacar de esta experiencia es que gestionar su dinero intentando adivinar cómo
se van a comportar los mercados a corto plazo (es decir realizando un market timing) significa en la
práctica renunciar a parte de la rentabilidad. Además la diferencia puede ser mucho mayor si en nuestra
elección nos perdemos un periodo de muy alta rentabilidad ya que hay que tener en cuenta el efecto
del interés compuesto (es decir, el obtener rentabilidad no sólo sobre el capital invertido sino sobre
las ganancias ya acumuladas).
Invertir todo de golpe
Si el market timing no es la solución, ¿qué hay de la opción contraria, es decir invertir todo
el dinero de golpe sin preocuparse por adivinar si es el mejor momento o no?
Veámoslo con un ejemplo. Supongamos que usted decide invertir los 10.000 EUR que le ha regalado
su pariente todo de golpe en un fondo de inversión mientras que su primo, que también ha recibido
la misma cantidad, prefiere invertir 2.000 EUR cada mes en el mismo fondo durante cinco meses. Supongamos
también en un primer momento que el valor de ese fondo no para de subir durante esos cinco meses.
La tabla que publicamos a continuación muestra el resultado de las dos opciones.
| El valor del fondo aumenta |
| Mes |
Su inversión |
La inversión de su primo |
| 1 |
5,556 participaciones |
1,111 participaciones
a 1.80 EUR/participación |
| 2 |
---- |
1,099 participaciones
a 1.82 EUR/participación |
| 3 |
---- |
1,081 participaciones
a 1.85 EUR/participación |
| 4 |
---- |
1,070 participaciones
a 1.87 EUR/participación |
| 5 |
---- |
1,053 participaciones
a 1.90 EUR/participación |
| Total participaciones |
5,556 |
5,414 |
| Capital final |
10,556 EUR |
10,287 EUR
|
Al final de los cinco meses usted obtendría un capital superior al de su primo ya que tendría
un mayor número de participaciones del fondo. Esto se debe a que, como el valor liquidativo del
fondo no ha parado de subir durante esos cinco meses, su primo no ha podido comprar tantas
participaciones como usted al principio. Pero, ahora ¿qué pasaría si en vez de subir constantemente
durante esos cinco meses el valor liquidativo del fondo registrara fluctuaciones importantes durante
ese periodo?
| EL valor del fondo fluctúa |
| Mes |
Su inversión |
La inversión de su primo |
| 1 |
5,556 participaciones |
1,111 participaciones
a 1.80 EUR/participación |
| 2 |
---- |
1,667 participaciones
a 1.20 EUR/participación |
| 3 |
---- |
1,081 participaciones
a 1.85 EUR/participación |
| 4 |
---- |
1,481 participaciones
a 1.35 EUR/participación |
| 5 |
---- |
1,053 participaciones
a 1.90 EUR/participación |
| Total participaciones |
5,556 |
6,393 |
| Capital final |
10,556 EUR |
12,147 EUR
|
En este caso es su primo el que acaba en mejor posición. Al invertir una cantidad fija todos
los meses, su primo suscribió más participaciones cuando el valor bajaba y menos cuando el valor
subía pero al cabo de los cinco meses terminó con más participaciones que usted.
No obstante hay que decir que fluctuaciones tan importantes como las que hemos supuesto para este
caso no se dan con frecuencia.
Promediar a la baja
Para los principiantes promediar a la baja (es decir comprar más participaciones cuando el valor liquidativo
del fondo está cayendo) puede reducir el riesgo de la inversión. Por ejemplo si usted decide invertir
una misma cantidad de dinero todos los meses, una parte de su cartera estará en liquidez y otra parte
estará invertida en fondos de inversión (supongamos de acciones). Pues bien, si el mercado cae, la parte
de su cartera que está en liquidez no pierde valor y puede comprar más participaciones del fondo a un
menor precio.
Con este método de promediar a la baja no sólo conseguirá más participaciones por una misma cantidad de
dinero sino que también podrá recortar sus pérdidas a medida que el valor liquidativo del fondo cae. Es
lo que ilustra nuestra tabla siguiente.
| El valor del fondo cae |
| Mes |
Su inversión |
La inversión de su primo |
| 1 |
5,556 participaciones
|
1,111 participaciones
a 1.80 EUR/participación |
| 2 |
---- |
1,250 participaciones
a 1.60 EUR/participación |
| 3 |
---- |
1,379 participaciones
a 1.45 EUR/participación |
| 4 |
---- |
1,538 participaciones
a 1.30 EUR/participación |
| 5 |
---- |
1,667 participaciones
a 1.20 EUR/participación |
| Total participaciones |
5,556 |
6,945 |
| Capital final |
4,630 EUR |
8,334 EUR |
En este ejemplo tanto su primo como usted terminan perdiendo dinero (recuerde que la inversión
inicial era de 10.000 EUR) pero su primo ha perdido menos debido a que ha promediado a la baja.
En efecto mientras que el valor del fondo caía, éste mantenía una parte de su cartera en liquidez
que no ha perdido valor. Además también estará en mejor posición cuando el valor del fondo empiece
a subir ya que posee más participaciones que usted.
Otra razón por la que nos gusta el método de promediar a la baja es que obliga al inversor a mantener
una cierta disciplina. Generalmente los inversores corren detrás de las rentabilidades, comprando participaciones
después de un periodo de alta rentabilidad y vendiendo esas participaciones en cuanto la rentabilidad
disminuye o afloja. No es desde luego una buena estrategia y, en definitiva, es una forma de market
timing. Por el contrario, al promediar a la baja usted evita este tipo de estrategia ya que está
comprando participaciones todo el tiempo. Incluso puede olvidar que está invirtiendo si se adhiere a
un plan sistemático de ahorro, una fórmula que permiten algunas entidades gestoras.
¿Qué hacer?
Mientras el método del market timing debería ser descartado por cualquier inversor (aunque algunos
siguen intentándolo), la elección entre invertirlo todo de golpe o paulatinamente dependerá del
tiempo que disponga para invertir su dinero y de la combinación rentabilidad-riesgo que más se adapte
a su perfil.
Cuanto menor sea su horizonte de inversión, mayor será la probabilidad de que pierda dinero utilizando
el método de promediar a la baja. Por otra parte si sólo dispone de 20.000 EUR no tendría mucho sentido
invertir 1.000 EUR por año durante 20 años. En este caso, le sugerimos combinar las dos estrategias. Es decir,
invierta tanto como pueda inmediatamente y hágase la promesa de invertir un poco todos los meses o todos
los trimestres. De esta forma se obligará usted mismo a mantener una disciplina pero al mismo también
estará invertido desde el primer momento.