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Hay varias
clases de fondos en función del tipo de los activos en los que invierten
y del horizonte temporal de la inversión. La clasificación más genérica
es la que distingue entre fondos de inversión mobiliaria (FIM) y fondos
de inversión en activos del mercado monetario (FIAMM). Existen también
los denominados Fondtesoros, que pueden ser FIM o FIAMM, según el plazo
más o menos largo de los activos que componen la cartera, los FIMP, fondos
de inversión mobiliaria principales, y los FIMS, fondos de inversión mobiliarios
subordinados.
- Fondos de inversión mobiliaria (FIM): el patrimonio mínimo de este tipo
de fondos en el momento de su constitución es de 500 millones de pesetas
y puede estar invertido tanto en renta fija como en renta variable o en
ambos a la vez. Así, dependiendo del tipo de inversión que realizan se
clasifican en trece apartados.
- FIM de renta fija a corto plazo (RFCP): su patrimonio está invertido
íntegramente en activos de renta fija con duración inferior a dos años.
Hasta un 5 por ciento de sus activos pueden estar denominados en euros.
- FIM de renta fija a largo plazo (RFLP): invierten hasta el cien por
cien de su cartera en renta fija con duración superior a dos años. Al
invertir en títulos a largo plazo, estos fondos son los más beneficiados
en una coyuntura de tipos a la baja, ya que a la rentabilidad obtenida
por las cuotas cobradas se añaden las ganancias generadas por los incrementos
en los precios como consecuencia del recorte de tipos. En situaciones
de tipos al alza, el fondo puede sufrir retrocesos en su valor liquidativo.
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