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Los
fondos están al alcance de todos los bolsillos. Sin embargo,
las aportaciones mínimas iniciales varían según
el producto. Normalmente el mínimo exigido es el importe
de una participación. Desembolsos iniciales de 50.000 pesetas
(300,50 euros), 100.000 pesetas (601 euros) y medio millón
de pesetas (3.005 euros) son los más extendidos, aunque también
hay otros mucho más asequibles, entre 1.000 pesetas (seis
euros) y 10.000 pesetas (60,10 euros).
Aunque en teoría cualquier inversor puede comprar una sola
participación, suelen ser las propias gestoras de los fondos
las que sugieren el nivel mínimo recomendable para cada producto.
De hecho, las gestoras diseñan cada fondo pensando en un
tipo de cliente. En muchos casos, se dirigen a un segmento de clientela
alta, con cierta preparación financiera, y que han sido,
precisamente, los primeros en buscar en los fondos un nuevo refugio
para su dinero.
Una de las "pistas" que permiten al ahorrador averiguar
si se trata de un fondo adecuado a su nivel de ahorro es la participación
media. Entrar con un millón de pesetas en un fondo de inversión
que tiene una participación media de 50 millones quizá
sea un error, aunque en cualquier caso compartirá las mismas
ventajas fiscales y la misma gestión profesional que el gran
inversor.
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