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Las comisiones
deben figurar en el reglamento de los fondos de inversión. Para
efectuar cualquier incremento o reducción de las mismas, la gestora
debe solicitar permiso a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Autorizados los cambios, los partícipes que no estén de
acuerdo pueden salir del fondo sin que ello suponga ninguna penalización.
Conocer las comisiones permite al partícipe saber no sólo
lo que cuesta entrar en un fondo, sino también conocer las características
del mismo, ya que los gastos se adecuan según el tipo de producto.
Por ejemplo, los FIAMM no cobran comisión de reembolso, ya que
uno de sus principales atractivos es la posibilidad de entrar y salir
con facilidad, sin ninguna penalización. Por el contrario, los
FIM, especialmente los fondos de rentabilidad garantizada y los de renta
variable, tienden a aumentar los gastos por la retirada del capital invertido.
En general, en estas modalidades de productos se tiende a una tarifa variable,
que se reduce de forma progresiva en función del tiempo hasta que
desaparece totalmente. La presencia de este tipo de comisiones sirve para
desincentivar las operaciones especulativas a corto plazo con estos productos.
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