Calefacción por acumuladores eléctricos Las compañías eléctricas ofrecen a sus clientes la tarifa nocturna, que resulta el 55% más barata que la diurna. La energía nocturna, que se consume entre las 7 y las 23 horas (8 y 24 horas en el horario de verano, desde finales de marzo hasta finales de octubre) está pensada para la instalación de calefacción por acumuladores. Estos aparatos toman calor durante el periodo de tarifa nocturna y lo acumulan, gracias a unos ladrillos térmicos que se encuentran aislados dentro del radiador. Durante el día, el usuario libera el calor a su gusto, mediante unas trampillas que se pueden abrir en mayor o menor medida.
Los acumuladores habituales son de cuatro potencias: 800, 1.600, 2.400 y 3.200 watios. Para una habitación de unos 10 metros cuadrados basta con un acumulador de 1.600 watios. Para una casa de unos 100 metros cuadrados serían necesarios acumuladores por una potencia global de 16.000 watios. La instalación de esta calefacción, que no requiere un mantenimiento especial, requiere el cambio del contrato de luz para ampliar la potencia suministrada. Un papeleo que suele hacer el propio instalador.
Inconveniente El inconveniente de esta calefacción es que tarda en calentar la casa, por lo que durante los periodos en que la vivienda no se habita, los usuarios están obligados a mantener la calefacción encendida, so pena de encontrarse la casa gélida al regreso, sin posibilidad de calentarla hasta el día siguiente.
Un absurdo para todos los usuarios es el hecho de que la casa esté muy caliente durante la madrugada, cuando los acumuladores toman la energía, y, sin embargo, comience a enfriarse por la tarde, para alcanzar los momentos de más baja temperatura entre las seis y las once de la noche, cuando todos los miembros de la casa están en ella. Se trata de un problema que deberán solucionar las compañías eléctricas. Según los usuarios, con una reducción de las horas de tarifa nocturna de madrugada y la entrada en funcionamiento de esta tarifa durante la tarde se solucionaría este inconveniente que no hace más que ir en perjuicio de este servicio.
En lugares de frecuente vida doméstica y donde puede producirse el enfriamiento de la habitación, como es el salón, se instalan acumuladores dinámicos, que además de sus capacidades de acumulación, cuentan con un convector de aire caliente de apoyo.
Calefacción de gas La calefacción de tarifa nocturna es la más limpia que existe. No lo es tanto la de gas, el otro sistema más utilizado (junto al carbón en las casas antiguas). El gas (natural, propano, butano) requiere limpieza de quemadores con regularidad, es más antiestética que la eléctrica, ya que obliga a surcar la casa de tubos y podría pensarse que tiene más riesgos.
Pero el gas es el sistema más rápido de calefacción y aunque a igualdad de condiciones (potencia energética) las dos energías cuestan casi lo mismo, en la práctica, el gas sólo se consume mientras se encuentra el usuario en la casa. Esto le permite ahorrar más que en la eléctrica, porque aunque se cierre la trampilla de los acumuladores, el calor se pierde por las paredes del radiador. Además, el defecto de la calefacción de tarifa nocturna, la caída de la temperatura a comienzos de la noche, no se sufre con la de gas. Ahorro y confort son las grandes bazas de este sistema de calefacción.
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