Cómo afrontar el estrés laboral en tiempos de crisis
Por Susan Adams
Despidos, recortes salariales, ingentes cargas de trabajo... ¿Cómo mantener el equilibrio en medio del caos?
El ambiente de la oficina está cargado de rumores de próximos despidos. La carga de trabajo se dispara y desde que echaron a su mejor amiga de la oficina, ya no puede llamarla para desahogarse. Para colmo, su nuevo supervisor espera que entregue un trabajo imposible antes de final de mes.
Los estadounidenses nunca antes habían tenido que hacer frente a tanta ansiedad y confusión en su trabajo. «Nunca había visto a la gente tan estresada como ahora –afirma Joan Kane, psicóloga y terapeuta de Manhattan, con 22 años de experiencia–. El nivel de estrés supera todas las estadísticas.
Entonces, ¿cómo mantener la calma en medio del caos?
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Según Joan Kane, en este momento no se pueden aplicar las técnicas de terapia habituales: «En terapia, intentamos ayudar a los pacientes a descubrir quiénes son en realidad, pero en este ambiente, no siempre es útil ser uno mismo». Por el contrario, afirma, lo que hay que demostrar es capacidad de adaptación. «Aunque las cosas estén muy mal y estemos muy desanimados, es mejor no hablarlo con el jefe. Más vale hablar de todas las cosas positivas que hacemos, de nuestros logros, y explicar la razón de nuestro éxito.»
También hay que pensar en si el jefe sobrevivirá a la próxima tanda de despidos. Como explica Kane, «Ahora, hay que tener una estrategia incluso a la hora de elegir a quién se agrada».
Fijarse objetivos fuera del trabajo
Muchos empleados que centraban su vida en su trabajo ahora tienen que fijarse otros objetivos. Muchos pacientes que llevaban años quejándose de su trabajo de pronto han dejado de hacerlo. «Sienten que no tienen derecho a quejarse porque, al fin y al cabo, tienen trabajo –explica Paul Browde, psiquiatra de Nueva York–. Pero en el fondo, están más estresados que nunca; es como vivir permanentemente con un trastorno de estrés crónico.» Muchos trasladan sus conflictos al ámbito doméstico y, según Browde, «la gente empieza a acusar problemas de pareja, y de salud».
Browde anima a sus pacientes a ser conscientes de su ansiedad, y a pensar que se trata de una fase pasajera. Mientras tanto, hay que sacar tiempo para relajarse y hacer ejercicio, aunque no sea tanto como nos gustaría. Su consejo es: «Aunque sean solo cinco minutos de ejercicios de relajación al día, es importante reservarlos».
Billie A. Pivnick, psicóloga docente en el doctorado de Psicología clínica del Teachers College de la Universidad de Columbia, divide las respuestas ante el estrés en categorías según el tipo de personalidad. Hay un primer grupo de personas que se abruman y se retraen, con lo cual aumentan las cifras de absentismo y bajas por enfermedad. Otros se vuelcan de forma insana en el trabajo, manifiestan irritabilidad y se enfrascan en disputas con sus compañeros.
Un tercer grupo de personas se queda bloqueado, como atrapados entre el impulso de luchar y el de huir. «Se trata de individuos que terminan teniendo problemas por consumir drogas, mantener relaciones sexuales en el trabajo u otros comportamientos inadecuados que los hacen ser menos productivos», comenta la doctora Pivnick, quien ya en el decenio de 1970 diseñó un programa pionero de gestión del estrés para pacientes en rehabilitación cardíaca.
La cuarta categoría incluye a las personas mejor adaptadas que, según la doctora, muestran una «respuesta segura». Son las personas que suelen pararse a evaluar la situación antes de actuar de forma ponderada.
Técnicas para afrontar el estrés
Pivnick sugiere distintas técnicas para afrontar el estrés en función del tipo de personalidad. Para la gente con tendencia a retraerse, recomienda una rutina de ejercicio que los mantenga activos. Para los adictos al trabajo, Pivnick prescribe respiraciones profundas, meditación y más vida social o salidas al cine. «Estas personas necesitan tener una vida fuera del trabajo», afirma Pivnick. Para los que se quedan bloqueados, es importante encontrar un mentor o una figura de apego en el trabajo que pueda ayudarlos a avanzar.
Dorothy Cantor, psicóloga de Westfield (Nueva Jersey), asegura que los trabajadores que se sienten preocupados deben saber que es un sentimiento normal en momentos como este. «No empeore su malestar y su ansiedad siendo autocrítico –recomienda la psicóloga–. Mucha gente tiende a problematizar sus sentimientos, cuando lo que hay que hacer es aguantar: el tiempo lo cura todo».
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